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¿Por qué equivocarnos nos ayuda a aprender?

Lo dice la ciencia

Confirma la experiencia

Ya con el año académico a toda máquina, la mayoría de los estudiantes, tanto escolares como universitarios, se han puesto la meta de alcanzar mejores calificaciones y logros. Algo perfectamente posible, si en este propósito nos permitimos nuevos desafíos a pesar de los eventuales tropiezos en el camino.

“El proceso de enfrentar nuevos desafíos, que van un paso más allá de nuestros actuales conocimientos y habilidades, invita a poner en marcha nuevos recursos personales y estrategias de aprendizaje, brindándonos la oportunidad para descubrir y desarrollar nuestras potencialidades y crecer”, señala la psicóloga Carolina Pollmann del Departamento de Psicología de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad del Pacífico.

La especialista indica que esto es muy importante, ya que cuando logramos aprender algo nuevo o desarrollar alguna habilidad, nos sentimos más motivados y realizados. “Con ello ampliamos nuestra confianza en la propia capacidad de aprendizaje y tenemos la idea del ´yo puedo aprender´”, precisa Pollmann.

El miedo a equivocarse y la importancia de enfrentarlo

Sin embargo, muchas veces esto puede verse empañado por el temor al error y a que piensen mal de nosotros. “Puede ser que el joven se sienta atrapado, limitado en relación a su potencial de aprendizaje. Como si equivocarse o cometer errores no fuese parte de aprender, exigiéndose demostrar cada vez que participa en clases que ´es inteligente´ y que ´sabe´”, señala la psicóloga de la Universidad del Pacífico.

Para la experta, cuando el joven rompe esta creencia, es probable que se produzca un círculo virtuoso hacia la participación y desarrollo de la inteligencia, tal como lo muestra parte de las investigaciones de Carol Dweck de la Universidad de Standford. “Ella ha estudiado cómo los alumnos mejoran su desempeño académico y escogen tareas más desafiantes cuando comienzan a concebir la inteligencia como habilidades que se pueden desarrollar, entendiendo que ésta no es una cualidad ´fija´, sino que ´crece´, ´es fluida´ y ´se desarrolla´”, comenta.

En este contexto, ¿qué podemos hacer para desarrollar nuestra perseverancia y desafiarnos para lograr mejores metas?

“Desde la neuropsicología existen evidencias de que cada vez que se comete un error el cerebro crece, se crean nuevas conexiones, siendo fundamental para ello que se procese y se aprenda del error, lo que podrías lograr haciéndote diferentes preguntas. ¿En qué me equivoqué? ¿En comprender la pregunta, definir los conceptos, relacionar las ideas o al aplicar? ¿Qué tendría que hacer diferente para lograr una respuesta afirmativa que dé cuenta de que efectivamente aprendí algo nuevo? ¿Hay cambios que tengo que realizar en mi manera de organizar el estudio y/o en cómo redacto y/o leo los textos? ¿Me acelero al trabajar cuando estoy nervioso y eso lleva a que me equivoque?, etc.”, señala Carolina Pollmann.

Por ello, la psicóloga de la Universidad del Pacífico hace un llamado a abrir la mente. “Hay que preguntarse acerca de las creencias que se tiene sobre la inteligencia, el aprendizaje y el error, dando importancia al proceso de ir en camino a aprender algo nuevo. Y en el proceso, desarrollar perseverancia, ser amable consigo mismo y felicitarse por el esfuerzo, evaluando las mejores estrategias para lograr metas de aprendizaje que sean positivas, concretas, desafiantes y alcanzables”, concluye la especialista.

Visto en Mujer y Punto

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