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Guía para sobrevivir los primeros 30 días de lactancia como una profesional

Prepárate para leer lo que nadie te había dicho

Te contamos la verdad... Porque sólo así estarás preparada

Hoy en día todas sabemos que la lactancia materna es esencial para que nuestros hijos crezcan sanos.

Su alto contenido de nutrientes hace que sea el alimento perfecto para los 6 primeros meses del bebé, o incluso un poco más.

Y sin bien mucho se ha dicho sobre sus beneficios, podemos decir que su consumo favorece el desarrollo sensorial y cognitivo de los recién nacidos, además de protegerlos de enfermedades infecciosas y crónicas. Incluso se ha hablado que ayuda a reforzar el lazo afectivo creado entre el bebé y la madre.

Todo esto está padrísimo… Y casi todas las mujeres estamos convencidas de querer alimentar a nuestros hijos con leche materna, pero hay muchas cosas implicadas en este tema. Además de la lucha por poder amamantar en cualquier lugar que se nos venga en gana, las que ya fueron mamás cuentan algunas historias del terror que no te dejan nada de ganas de empezar con esto.

Así que hoy les ofrecemos una guía REALISTA para sobre vivir a los primeros 30 días de lactancia. Una vez pasado el primer mes se sentirán totalmente expertas y estarán listas para dar consejos. No nos vamos a callar nada, ni el dolor de los pezones, ni el pánico que sentirás si no logras hacer que succione leche, y el placer de saber que, aunque duela, lo estás alimentando con algo perfecto que sólo tú produces.

1. Distingue cuando tiene hambre

Una señal infalible de que tu bebé tiene hambre es cuando chupa sus manos y labios. Si no logras percibir este indicio, el recurrirá al llanto como segundo recurso para hacértelo saber.

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2. Utiliza ambos senos para la alimentación

En la medida que el bebé va creciendo, sus exigencias de leche serán mayores, y con ello se incrementará tu preocupación por saber si le estás suministrando la cantidad suficiente. Pero debes confiar en tu cuerpo y tener la certeza que lo que produces es lo necesario para su alimentación.

3. Usa varias almohadas para lograr la posición correcta

No sólo para que puedas descansar la espalda y cuello en el momento de la lactancia, sino para ayudarte a poner al bebé al nivel de tu pecho. Recuerda que la almohada debe sostener el peso de tu hijo y que su nariz debe quedar al nivel del pezón. También te recomendamos usar tu brazo en forma de C para mantener al bebé cerca, y con todo su cuerpo de cara al tuyo.

4. Separa al bebé del seno cuando termine de comer

Una vez que el bebé ha terminando de alimentarse, algunas veces será necesario ayudarlo a separarse del pecho. Para esto te recomendamos poner tu dedo meñique en la comisura de su boca, romper la succión y separar al bebé de tu pecho.

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5. Si se queda dormido y aún crees que no comió lo suficiente…

Puedes darle dos golpecitos en la barbilla, que sentirá en su boca y lo animarán a seguir succionando la leche

6. ¿Cómo saber si está comiendo suficiente?

Si tu hijo moja seis pañales y ensucia tres quiere decir que se está alimentando de la manera correcta.

7. Para aliviar el dolor en los pezones

Muchas veces el dolor en los pezones es provocado por resequedad o la falta de hidratación de los senos. Para combatir esa molestia, lo que puedes hacer es colocar una pequeña cantidad de leche materna en cada una de las aureolas, y una vez que termines de amamantar a tu hijo.

Otro método es colocar una compresa tibia en cada uno de tus senos, antes de iniciar tu rutina de lactancia. Pero recuerda que si el dolor es insoportable, lo mejor será consultar con tu médico para que chequee que todo esté bien en tu cuerpo.

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8. ¿Cuánto tiempo puede durar el proceso de amamantar?

Según los pediatras, entre 5 y 45 minutos, y recomiendan hacerlo por lo menos durante 6 primeros meses.

9. Si sientes los senos muy duros y con dolor

Es muy probable que estés padeciendo lo que se conoce como ingurgitación mamaria, que es una acumulación de leche en los conductos mamarios y que se produce durante la primera semana después del parto. Lo más recomendable es amamantar con frecuencia y colocar un poco de hielo sobre cada seno para aliviar el dolor.