Carta de despedida a un amor que no pudo ser…
Lo sé, es difícil pero tras tantas peleas empiezo a pensar que para que puedas ser feliz necesito irme de tu lado…
Me duele mucho decirlo, escribirlo, pensarlo y presentirlo, pero me dolerá más el hecho de saberte infeliz a mi lado.
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Lo intentamos todo, lo hice todo, con mis defectos y virtudes, traté de estar ahí para ti, puse mi corazón desnudo en las manos de tu voluntad y hoy me duele el alma al sugerir una despedida.
No es fácil, lo juro, pero te quiero tanto y significas tanto para mí, que lo último que deseo es amarrar tu ilusión del amor en una relación equivocada.
Yo sería feliz caminando de tu mano, porque a pesar de todo, lo he sido, pero no quiero aferrarme a que tu corazón se desgaste y sufra con mis defectos, culpas, fantasmas, pasado… no lo toleraría.
Quizá soltarte de mi mano sea la salida para que vuelvas a reír y pueda apreciar, aunque sea a la distancia, tu rostro amable, sonriente, complacido.
Quizá lo mejor para hacerte feliz es irme de tu lado…
Lo lamento y te pido perdón si incluso por eso logro lastimarte pero me parece injusto que sólo por egoísmo seas protagonista de mi pasión.
Sé feliz, vete, deja que la vida te regrese los colores, olvídame a tu lado pero recuérdame como parte de tu historia.
No sé si llamar sacrificio mi despedida, pues aunque me duele en el alma, es con tal de verte feliz y eso jamás me ha pesado, así que sólo será mi último esfuerzo por saberte feliz.
Antes de irme quiero que sepas que siempre te agradeceré lo que me enseñaste y todas las cosas que me hiciste sentir, gracias a ti volví a creer en el amor y será tu recuerdo lo que de ahora en adelante me impulse hacia adelante.
Te amo tanto que te prefiero libre, estarás bien, me olvidarás y encontrarás a alguien que sí te merezca, por hoy debo aceptar que lo mejor es que yo te deje ser tú, te deje partir y, aunque desearé tu regreso en casa amanecer, siempre me alegraré al saber que tú eras para mí.
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