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Poner límites a tu pareja salvará a tu relación del fracaso

No tengas miedo de no estar de acuerdo con tu pareja

Deja ir el miedo

Poner límites a tu pareja no sólo es necesario, es sano para ti y para tu relación.

Amar mucho no significa amar bien, eso es un hecho, sin embargo, uno de los problemas más comunes que suele haber en las relaciones de pareja es el exceso de permisividad.

Es decir, dejar que la pareja tenga mucho poder sobre nosotras, es como si le entregáramos el control, no solo de la relación, sino de nuestra vida, de nuestra rutina e incluso nuestra personalidad.

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Si crees que puede ser tu caso, queremos invitarte a que reflexiones, qué tanto estás siendo permisiva en tu relación, ¿estás accediendo o aceptando cosas que no te gustan?

¡Ojo! Poner límites puede salvar tu relación

Los límites son indispensables para llevar una convivencia sana y armoniosa, no debes sentir miedo o incomodidad mientras le señalas a tu pareja que algo no te gusta o no estás de acuerdo.

Al contrario, tu pareja debe de estar dispuesto a conocer tu criterio y sobre todo aceptarlo.

Piénsalo así, estás cediendo a todo lo que tu pareja quiere y así puedes comenzar a perder tu identidad.

Hay una línea muy delgada entre la tolerancia y la cooperación y ceder a todos los deseos de la pareja, sólo por complacer o evitar estar en desacuerdos.

Es muy válido que digas: «No», «No quiero», «No estoy de acuerdo», «Así no me gusta»…

Y, lo que puedes hacer es dar opciones para llegar a un acuerdo que a los 2 les parezca, puedes decir: «Pero qué te parece si lo hacemos de esta forma».

Los límites son necesarios en la convivencia dentro y fuera de la habitación, no tienes por qué sentirte presionada, tu pareja debe de entender que podrían no estar de acuerdo en todo y respetar lo que a ti no te gusta o la forma en la que no quieres que sucedan las cosas.

Cuando tú marcas tus límites estás creando un mensaje al otro, estás diciéndole, «esto no me gusta», es una manera de generar respeto hacia a ti.

Poner límites a tu pareja es muy sano, generas una mini guía en la que dices cómo quieres que te respeten pues adviertes lo que toleras y lo que no, así, se dará cuenta de que sabes lo que quieres y lo que no estás dispuesta a tolerar.

¿Cómo poner límites?

Pondremos un ejemplo muy explícito pero que puede ayudarte a saber cómo ponerle un límite a tu pareja.

Habla

El primer paso es hablar con la realidad, por ejemplo: «No me gusta que me señales mientras discutimos».

Explica tu perspectiva

Si no le queda claro a tu pareja, puedes explicarle el motivo de tu disgusto, quizá con esto entienda tu incomodidad: «No me gusta que me señales mientras discutimos porque siento que es un gesto agresivo».

Di lo que necesitas

Después, coméntale lo que te ayudaría a sentirte mejor: «¿Podrías dejar de hacerlo?».

Encuentren una solución

Tu pareja debería de empezar a trabajar en su actitud para no seguir causándote esa incomodidad, tú puedes proponerle una alternativa: «Quizá lo mejor sea hablar de nuestro problema cuando estemos más calmados, así será más fácil evitar que hagamos cosas que molesten al otro, en vez de encontrar una solución».

Con esto le estás dando un mensaje claro acerca de lo que no te gusta pero te ves abierta a afrontar las situaciones que ambos deben superar por el bien de su relación.

Si tu pareja no cede o es algo muy común en tu relación, puede ser que la situación sea más delicada y necesiten ayuda de un especialista.

No tengas miedo a decir NO, no seas permisiva, es normal y sano no coincidir en todo con tu pareja.

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