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El error más común que echa a perder cualquier relación de pareja

No dejes de ser tú...

Te puede costar tu relación

Cuando estamos en una relación estamos expuestas a diferentes emociones, nuestro sentimiento y sabernos unidas al corazón de alguien más puede crear cierta ansiedad, no dudamos de que haya mujeres que no lo sufran, pero estamos concientes de que hay mujeres a las que nos cuesta un poco más de trabajo mantenernos en equilibrio.

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Si tú eres de este último grupo, nos alegra que hayas llegado a este post, pues queremos compartirte uno de los errores que llegamos a cometer solas y que, como consecuencia, arruina nuestra relación:

Se trata de querer agradar siempre a nuestra pareja…

¿Cuántas veces has hecho algo distinto a lo que normalmente harías o has dejado de hacer algo con tal de que tu pareja esté complacida?

El hecho es que cuando nos esmeramos en «estar perfectas» para alguien más, terminamos por someternos a mucha presión por complacer a quien amamos pero no a nosotras mismas.

Así, vamos tratando de tener siempre la mejor respuesta, la mejor sonrisa, el mejor cuerpo, el mejor ánimo, la mejor actitud, el mejor vestido, el cabello perfecto para que la otra persona nos encuentre lo más valioso de su vida.

Peeeeero, como la vida siempre se encarga por su cuenta de inyectarle emoción a nuestros planes, resulta que con el paso del tiempo, lejos de sentirnos realizadas, plenas y felices con nuestra pareja y, por consecuencia en nuestra vida, nos sentimos vacías, tristes y poco valoradas…

¡¿Pero cómo esperamos que nos valoren si nosotras mismas no lo hicimos?!

No estoy diciendo que este sea el único problema real de tooodas las mujeres en sus relaciones, sólo digo que suele pasar que nosotras mismas podemos someternos a la presión de SER LA MEJOR para nuestra pareja, cuando ni nuestra pareja lo pide, porque ellos, a diferencia de nosotras mismas, nos quieren como realmente somos.

Tratamos de agradarles, tratamos de siempre estar ahí y estar bien, pero ese sobre-esfuerzo hace que ellos pierdan interés o comiencen a desconocernos y por lo tanto, nos dejan de amar porque nosotras dejamos de ser auténticas, genuinas y felices.

Un hombre maduro espera tener a su lado a una mujer firme, con personalidad e independiente, que tenga sus propios asuntos, no a alguien que se la pase complaciéndolo en todo.

Desaprendamos que ellos quieren a alguien que les consecuente en todo, quizá ellos quieren a alguien que les diga: «Hoy no puedo», «Así no me gusta», «No me parece lo que acabas de hacer», «Estás equivocado» y mil frases similares.

Aunque esto suele darse más comúnmente en los primeros meses de la relación, en los que ambos se van acoplando, necesitamos evitar que esto se repita en la relación.

Tú eres tú y no tienes por qué vivir para agradar la opinión de otro, ni aunque sea tu pareja. Sé tú, sé feliz.

Si tu pareja no debe de pedirte que cambies, menos debes de cambiar por inseguridad.

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