advertisement advertisement
Buscar
  • Escribe al menos 3 letras para buscar.

Señales de que te encanta ser amada, pero no amar

¡Te estás equivocando!

¡Ojo con esto!

¿Te encanta ser amada, deseada, atendida y adorada, pero no das lo mismo que te ofrecen? Es momento de que veas el gran error que estás cometiendo.

Sí, mereces que te den un amor bonito y todo lo bueno que siempre has querido, pero no es válido que te la pases exigiendo y no des lo mínimo.

Te recomendamos:

Rituales para atraer dinero en el 2026

La razón por la que tu pareja no te toma de la mano en público

¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉

Necesitas ver que esta actitud no te está llevando a ningún lado, porque hoy puedes ser amada, pero el día de mañana ese hombre dejará de tolerar esa situación, por mucho que te quiera.

Por esto, si no quieres perder a un hombre que te ha dado lo mejor, debes ver tus errores y hacer cambios importantes en su relación.

Advertisement

Señales de que te encanta ser amada, pero no amar

1. Disfrutas de la atención, pero te incomoda el compromiso.

Te encanta que te escriban, que te busquen, que te extrañen, pero cuando la relación avanza, te sientes presionada, atrapada o apagada.

No queremos ofenderte, pero ya pareces un hombre que no sabe lo que quiere y que solo juega con el tiempo y el amor de los demás.

2. Te atrae cuando están ligando, pero pierdes interés cuando lo consigues.

El enamoramiento de ese hombre te hace sentir valiosa, pero una vez que lo tienes, la emoción se desvanece.

Aunque lo tuyo no es maldad, sí es una búsqueda de validación más que de conexión.

3. Necesitas constantes muestras de cariño, pero das pocas.

Quieres palabras bonitas, detalles, presencia; en cambio, das afecto de manera limitada o distante. Las cosas siempre deben ser a tu manera o no son.

Crees que así te están dando tu lugar, pero solo estás manejando a un hombre que te quiere a tu antojo.

4. Te gusta la idea del amor más que la práctica.

Te encanta imaginar romance, intensidad y mucha pasión, pero el día a día del vínculo (apoyar, escuchar, corresponder) se te hace pesado.

Crees que tu pareja se debe enfocar en cumplir tus caprichos y tú “pagarle” con tu presencia, pero nunca con hechos sólidos.

5. Evitas la vulnerabilidad.

Permites que te cuiden, pero no que te conozcan profundamente. No te has dado cuenta de que amar implica abrirse o lo sabes, sin embargo eso te resulta incómodo o incluso amenazante.

Por esto, has decidido poner límites en donde no deberían existir.

6. Idealizas “sentirte especial”.

Te enamora cómo la otra persona te mira, te desea o te prioriza, pero no sientes curiosidad genuina por quién es él realmente.

Solo te has enfocado en que cumpla el rol de hacerte sentir amada, y no en tener una relación sana con él.

7. Temes perder la atención más que perderlo.

Cuando piensas en terminar, lo que te duele no es que él se vaya, sino que deje de adorarte. Es decir, no quieres vivir pérdida de admiración, no la de conexión emocional.

8. Confundes amor con emoción.

Si no hay intensidad, mensajes constantes o drama, sientes que no te interesa. 

El amor tranquilo te parece aburrido y, por eso, le das prioridad a hacerte la difícil y que el otro se esfuerce en ganar tu cariño.

9. Te cuesta corresponder de forma equilibrada.

Recibes mucho afecto, tiempo y disponibilidad, pero das poco o lo que brindas son excusas, distancias, silencios.

Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, TwitterInstagram y TikTok.

Advertisement