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Señales de que sufres de retención de líquidos

¡No lo tomes a la ligera!

¡Te contamos!

La retención de líquidos es la acumulación excesiva de agua y sales en los tejidos del cuerpo. 

Normalmente, los líquidos circulan entre los vasos sanguíneos y los tejidos, y el organismo mantiene un equilibrio muy preciso. 

Cuando ese equilibrio se altera, parte del líquido se queda atrapado en los tejidos y aparece la hinchazón (edema).

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Es decir, imagina que tus vasos sanguíneos son como tuberías y una pequeña cantidad de líquido sale constantemente hacia los tejidos para nutrirlos, y luego regresa al torrente sanguíneo o es drenada por el sistema linfático. 

Si sale demasiado líquido o no se elimina adecuadamente, se acumula y provoca hinchazón.

Las zonas más afectadas son los tobillos y pies, piernas, manos y dedos, cara, párpados y abdomen.

¿Por qué ocurre?

Las causas más comunes incluyen consumir mucha sal, pasar mucho tiempo sentado o de pie, calor ambiental, cambios hormonales (por ejemplo, durante el ciclo menstrual), embarazo y algunos medicamentos.

También puede estar relacionada con enfermedades como insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y cirrosis.

Señales de que sufres de retención de líquidos

1. Hinchazón en pies, tobillos, piernas, manos o cara.

El exceso de líquido se acumula en los tejidos y hace que una zona se vea más grande de lo habitual.

En los pies y tobillos, suele notarse más al final del día; en las manos, los anillos pueden sentirse apretados y en la cara, algunas personas despiertan con párpados o mejillas más hinchados.

2. Sensación de pesadez o rigidez.

Aunque la hinchazón no sea muy visible, puedes sentir las piernas o los brazos “pesados”, como si costara más moverlos.

Por ejemplo, las piernas se cansan más rápido al caminar y las manos se sienten menos ágiles al despertar.

3. Marcas de calcetines, anillos o ropa.

Cuando hay líquido acumulado, la piel se comprime más fácilmente.

Por esto, los calcetines dejan una línea profunda en los tobillos, el reloj o una pulsera dejan marcas más visibles de lo normal y un anillo que normalmente entra bien empieza a apretar.

4. Aumento rápido de peso.

La retención de líquidos puede hacer que la báscula marque más peso sin que hayas ganado grasa.

Subir de 1 a 3 kg en pocos días puede deberse en parte a líquidos y suele ocurrir después de comidas muy saladas, cambios hormonales o ciertos medicamentos.

5. Piel tensa o brillante.

Cuando el tejido está lleno de líquido, la piel puede estirarse más de lo normal. Puedes notar que la piel parece más lisa y brillante y hay sensación de tensión o estiramiento.

6. Menor flexibilidad en las articulaciones.

La hinchazón alrededor de las articulaciones puede dificultar el movimiento y, si te cuesta cerrar completamente las manos o los tobillos se sienten más rígidos al caminar, podrías sufrir de retención de líquidos.

7. Sensación de inflamación abdominal.

La retención de líquidos no solo ocurre en las extremidades; también puede afectar el abdomen.

Puedes notar una sensación de estar “llena” o inflada, ropa más ajustada en la cintura y distensión que aparece y desaparece.

8. Marca al presionar la piel.

Si presionas durante unos segundos una zona hinchada (por ejemplo, la espinilla o el tobillo), puede quedar una pequeña hendidura temporal.

Esto sucede porque el líquido acumulado tarda un poco en redistribuirse.

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