La retención de líquidos es la acumulación excesiva de agua y sales en los tejidos del cuerpo.
Normalmente, los líquidos circulan entre los vasos sanguíneos y los tejidos, y el organismo mantiene un equilibrio muy preciso.
Cuando ese equilibrio se altera, parte del líquido se queda atrapado en los tejidos y aparece la hinchazón (edema).
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Es decir, imagina que tus vasos sanguíneos son como tuberías y una pequeña cantidad de líquido sale constantemente hacia los tejidos para nutrirlos, y luego regresa al torrente sanguíneo o es drenada por el sistema linfático.
Si sale demasiado líquido o no se elimina adecuadamente, se acumula y provoca hinchazón.
Las zonas más afectadas son los tobillos y pies, piernas, manos y dedos, cara, párpados y abdomen.
¿Por qué ocurre?
Las causas más comunes incluyen consumir mucha sal, pasar mucho tiempo sentado o de pie, calor ambiental, cambios hormonales (por ejemplo, durante el ciclo menstrual), embarazo y algunos medicamentos.
También puede estar relacionada con enfermedades como insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y cirrosis.
Señales de que sufres de retención de líquidos
1. Hinchazón en pies, tobillos, piernas, manos o cara.
El exceso de líquido se acumula en los tejidos y hace que una zona se vea más grande de lo habitual.
En los pies y tobillos, suele notarse más al final del día; en las manos, los anillos pueden sentirse apretados y en la cara, algunas personas despiertan con párpados o mejillas más hinchados.
2. Sensación de pesadez o rigidez.
Aunque la hinchazón no sea muy visible, puedes sentir las piernas o los brazos “pesados”, como si costara más moverlos.
Por ejemplo, las piernas se cansan más rápido al caminar y las manos se sienten menos ágiles al despertar.
3. Marcas de calcetines, anillos o ropa.
Cuando hay líquido acumulado, la piel se comprime más fácilmente.
Por esto, los calcetines dejan una línea profunda en los tobillos, el reloj o una pulsera dejan marcas más visibles de lo normal y un anillo que normalmente entra bien empieza a apretar.
4. Aumento rápido de peso.
La retención de líquidos puede hacer que la báscula marque más peso sin que hayas ganado grasa.
Subir de 1 a 3 kg en pocos días puede deberse en parte a líquidos y suele ocurrir después de comidas muy saladas, cambios hormonales o ciertos medicamentos.
5. Piel tensa o brillante.
Cuando el tejido está lleno de líquido, la piel puede estirarse más de lo normal. Puedes notar que la piel parece más lisa y brillante y hay sensación de tensión o estiramiento.
6. Menor flexibilidad en las articulaciones.
La hinchazón alrededor de las articulaciones puede dificultar el movimiento y, si te cuesta cerrar completamente las manos o los tobillos se sienten más rígidos al caminar, podrías sufrir de retención de líquidos.
7. Sensación de inflamación abdominal.
La retención de líquidos no solo ocurre en las extremidades; también puede afectar el abdomen.
Puedes notar una sensación de estar “llena” o inflada, ropa más ajustada en la cintura y distensión que aparece y desaparece.
8. Marca al presionar la piel.
Si presionas durante unos segundos una zona hinchada (por ejemplo, la espinilla o el tobillo), puede quedar una pequeña hendidura temporal.
Esto sucede porque el líquido acumulado tarda un poco en redistribuirse.
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