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Así supe que no quería tener hijos…

La maternidad no se hizo para mí

Y me siento feliz con esa decisión

Muchas personas me han dicho que algún día me voy a arrepentir de mi decisión de no tener hijos.

Que seré una persona infeliz y moriré sola.

Pero aún con todas sus críticas estoy muy segura de mi decisión, no quiero tener hijos, siempre lo he sabido.

Desde que era muy pequeña me di cuenta, lo que más detestaba era jugar con las muñecas, fingir cuidar a un bebé que lloraba y hacía del baño a cada rato era algo nada grato para mí.

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Probablemente esa fue la primera señal, pero con el paso del tiempo esa idea se quedó en mi cabeza.

En mi adolescencia y juventud tener un hijo a mi corta edad parecía una historia de terror, por lo que siempre lo evité.

Ya que un bebé no puede cuidar a otro, además de que mi inmadurez a esa edad volvería la situación un drama total.

¡No tengo instinto maternal!

Pero fue hasta que salí de la universidad y comencé a trabajar cuando lo vi tan claro, lo mío no era ser madre, lo que yo realmente amaba era trabajar.

Los retos en mi carrera eran lo que me mantenían feliz, esa era mi razón principal para levantarme las mañanas.
Ver que nuevo reto me preparaba la vida y cómo iba a solucionarlo.

Ahora casi a mis 30 puedo decir que soy feliz sin pensar en la idea de tener un hijo, tengo otros sueños que me darán más felicidad.

Soy egoísta…

Y sí, no voy a negarlo mi decisión es un poco egoísta, porque no quiero sufrir ni el parto, ni los llantos, ni los desvelos, mucho menos tengo paciencia para cuidar de alguien más, de que se me caiga o de que no sea una buena madre.

Obviamente también odio los berrinches, gritos, cambiar pañales y hasta preparar las mamilas.

Son tantas cosas que no quiero hacer, porque no me nacen y no creo estar preparada para ellas.

También, no quiero traer al mundo a alguien a sufrir. Prefiero evitarle ese dolor a esa personita que no se lo merece.

¡Soy feliz!

Definitivamente no quiero ser madre, no quiero perder todo por lo que he trabajado y luchado. Quiero seguir siendo esa mujer fuerte y valiente que se arriesga, es libre y no depende de nadie.

También me agrada la idea de no preocuparme por nadie, excepto por mí.

Por esto, no quiero ser madre, los hijos no están en mis planes, ni ahora ni en futuro cercano y probablemente nunca lo estén.

Y aunque sé que hay personas que no ven bien mi decisión, es solo mía, y se que no afecta a nadie más, por esto pido respeto para lo que yo creo y quiero. Así como yo respeto sus decisiones y no los obligo a cambiarlas.

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