Hay niños para quienes quedarse con una niñera no es un drama y otros (como el mío de 4 años) para los que sí.
Lo más raro es que ama a su niñera y hay días que de la nada me pide hablarle para saludarla. El problema es, que cuando la niñera se aparece en la casa y mi hijo se da cuenta que su papá y yo saldremos sin él, colapsa el universo.
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De ahí nació la idea del restaurante del brócoli. Sí, un restaurante en el que sólo venden brocolí. Hay entradas de brócoli, platos fuertes de brócoli, pan de brócoli e incluso postres de brócoli.
¿Y qué demonios tiene que ver esto con el drama?
Pues que mi hijo odia el brócoli así que en la tarde antes de salir le decimos que el plan es ir al restaurante del brócoli a cenar y que está súper invitado si quiere venir.
Aquí es cuando hace cara de fuchi y entonces es SU idea mejor hablarle a la niñera para que él se quede con ella en la casa jugando y así puede mejor cenar algo que sí le gusta.
Esto nos recuerda a la película de «Mi Gran Boda Griega» en la que siempre que quieren que el papá acepte algo, tienen que hacer que parezca que fue su idea.
No sé si va a servirte a ti, pero tal vez puedes elegir la comida que más le choca y decidir ir a cenar a ese restaurante y si tienes suerte, puedes evitar el drama cada vez que llega la niñera.
[Foto: 603224183/ Shutterstock]