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Razones por las que ves las banderas rojas en otras relaciones, pero no en la tuya

¿Te ha pasado?

¡Ten cuidado!

Si siempre estás señalando las banderas rojas que hay en la relación de tu amiga, pero nunca ves las que hay en la tuya, debes ver que ahí hay un problema.

Porque desde dentro de una relación no evaluamos solo hechos, evaluamos vínculos, expectativas, miedo, deseo y la historia que tenemos con esa persona.

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Las “banderas rojas” suelen verse claras cuando somos observadores externos porque no estamos emocionalmente involucradas.

En nuestra propia relación, en cambio, pasan varias cosas al mismo tiempo que nos impiden ver esas acciones que nos hacen daño o que no son propias de una relación amorosa. A continuación, te hablamos más de ellas:

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¿Por qué vemos las banderas rojas en otras relaciones, pero no en la nuestra? 

1. Normalizamos comportamientos poco a poco. 

Lo que al principio parecía raro se vuelve “así es esa persona”; ya no lo vemos como un error o defecto, sino como una parte “esencial” de su personalidad.

2. Nos enfocamos en la esperanza. 

Pensamos: “Va a cambiar”, “solo está pasando un mal momento” o “en el fondo me quiere”. 

Y sí, estamos justificando un mal actuar, porque creemos que nuestro amor tarde o temprano lo ayudará a darnos la relación que tanto deseamos.

3. Confundimos intensidad con conexión. 

A veces la química, la atención o la necesidad emocional tapan señales de incompatibilidad o daño.

Creemos que el amor debe ser intenso y, por esto, no vemos esas banderas rojas como algo negativo, sino como una situación emocionante que debemos superar.

4. Defendemos la inversión emocional. 

Cuanto más tiempo, cariño o esfuerzo hemos puesto, más difícil es aceptar algo incómodo.

Porque abandonar algo en lo que hemos dado lo mejor de nosotras nos hace sentir como si perdiéramos todo, aunque no sea así.

5. Vemos la versión completa de la persona. 

Conocemos sus heridas, momentos buenos y vulnerabilidades, así que justificamos conductas que desde fuera parecen obvias.

Es decir, nos enfocamos en cubrir lo negativo y aferrarnos a lo bueno que tiene o a no soltar la relación porque ya han pasado muchas cosas juntos o incluso porque tienes pena por su pasado.

6. El apego altera la percepción. 

Cuando alguien te importa mucho, el cerebro prioriza mantener el vínculo emocional antes que evaluarlo con distancia.

De forma indirecta, dejamos de ver las banderas rojas como lo que son, porque nos preocupamos más de que todo siga bien sin importar el daño emocional que sufrimos en el camino.

¡Ten presente esto!

También hay algo importante: no todas las “banderas rojas” son evidentes mientras ocurren. Muchas solo se entienden en retrospectiva, cuando la emoción baja y aparece la perspectiva.

Por eso a veces una amiga detecta en cinco minutos algo que nosotras tardamos meses o años en reconocer.

Y aun así, verlas no siempre significa poder irse inmediatamente, porque “pesan” más los años, el tiempo, lo invertido y el amor.

Entender una relación emocionalmente y actuar sobre ella son dos procesos distintos, así que no deberías juzgar tan duramente a tu amiga si está con alguien que no la merece, porque tú también has estado o estás en esa misma situación.

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