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¿Por qué siempre soy el camino y nunca el destino?

¿Te ha pasado?

¡No todo está perdido!

Si tus ex siempre encuentran al amor de su vida después de terminar contigo, no debes creer que solo eres el camino y no el destino.

Lo sabemos, es difícil dejar de sentirte de esa manera, porque tú lo diste todo y no ganaste, solo te quedaste a mitad de camino.

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Y todo se complica cuando comienzas a cuestionarte cosas como: “¿Qué tiene ella que yo no?” o “¿por qué conmigo no?”.

Pero hay algo importante que necesitas saber y es que si eso ocurre después de tu relación, no significa que tú fueras “insuficiente” ni que exista una regla de que eres “la mujer de transición”.

¿Por qué siempre soy el camino y nunca el destino?

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1. Las personas cambian con el tiempo. 

Una relación puede hacer que alguien reflexione sobre lo que quiere, pero eso no significa que la siguiente relación funcione gracias a la anterior ni que tú solo hayas sido una preparación.

Sino que ese hombre pudo abrir los ojos y ver que la forma en la que llevaba sus relaciones no era la más sana.

2. No era el destino, era madurar.

Puede haber coincidido que esos hombres estaban en una etapa de vida en la que aún no estaban listos para comprometerse, y tiempo después sí lo estuvieron. 

Eso tiene más que ver con su proceso que con tu valor. 

3. Te aferras a lo que no es para ti.

También es posible que haya un patrón en el tipo de hombres que eliges, es decir: personas que están indecisas, emocionalmente inmaduras o que no tienen claro lo que buscan. 

Si ese patrón se repite, vale la pena explorarlo y ver que te estás fijando en hombres que nunca se van a quedar a tu lado y que solo te harán sentir que juegan contigo o que te utilizan para encontrar a la “indicada”.

4. No era el momento.

Te sientes como el camino y no eres el destino porque sueles llegar en momentos de transición y ayudas a otras personas a crecer o sanar, pero sus objetivos o circunstancias terminan llevándolas por otro camino.

5. Le diste todo a quien no era.

Es posible que des mucho desde el principio y que la relación avance hacia una dinámica donde tú inviertes más que la otra persona.

Es decir, sigues siendo el camino, porque aceptas menos de lo que mereces y no pones límites sanos.

¡Ojo con esto!

Además, recuerda que desde fuera vemos el resultado, no el proceso. Una expareja puede casarse o tener una relación larga, pero eso no significa automáticamente que haya encontrado “al amor de su vida” o que esa relación sea perfecta.

Solo estás viendo lo que él te muestra o lo que tú quieres creer, pero no están viendo el paquete completo y no necesitas hacerlo, solo debes enfocarte en ti.

Lo que sí es real es el impacto emocional que esto tiene en ti y, cuando ocurre varias veces, es natural empezar a buscar una explicación sobre uno mismo.

Sin embargo, no debes aferrarte ni tampoco cegarte en creer que jamás serás el destino o que tu único deber es mejorar a esos hombres para alguien más.

Sino que este es un buen momento para sanar, pero no precisamente para encontrar al indicado, sino porque te has dejado a un lado por enfocarte en el amor.

Necesitas ver que ya eres una mujer valiosa, hermosa, inteligente y poderosa que merece un buen amor.

No eres el camino ni tampoco la mujer del proceso; eres una mujer que lo tiene todo y que no ha encontrado el amor, porque no ha llegado alguien que esté a su nivel.

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