La doble limpieza facial consiste en limpiar la piel en dos pasos para eliminar distintos tipos de residuos.
Primero los que son grasos (maquillaje, protector solar, sebo) y después los que son solubles en agua (sudor, polvo y suciedad).
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La doble limpieza facial sirve para limpiar la piel de forma más completa sin necesidad de frotarla con fuerza.
Sus principales beneficios son reducir la acumulación de impurezas que pueden contribuir a la aparición de puntos negros o brotes en algunas personas.
También preparar la piel para que los productos que apliques después (como sérums o hidratantes) se distribuyan sobre una superficie limpia y mantener la barrera cutánea si se utilizan limpiadores suaves y adecuados para tu tipo de piel.
Es importante saber que la doble limpieza no es obligatoria para todo el mundo.
Si no usas maquillaje ni protector solar resistente al agua, o si tienes la piel muy seca o sensible, una sola limpieza suave por la noche puede ser suficiente.
¿Cómo hacer doble limpieza facial?
1. Usa un limpiador a base de aceite.
Usa un aceite limpiador o un bálsamo desmaquillante sobre la piel seca, masajea durante 60 segundos, especialmente en las zonas con maquillaje o protector solar.
Añade un poco de agua para emulsionar el producto (si se necesita) y enjuaga con agua tibia.
2. Usa un limpiador a base de agua.
Aplica un gel, espuma o crema limpiadora sobre la piel húmeda y masajea suavemente durante 60 segundos.
Enjuaga y seca el rostro con una toalla limpia, dando pequeños toques en lugar de frotar.
Después de la limpieza, continúa con el resto de tu rutina, es decir, coloca tu hidratante y, por la mañana, termina con protector solar.
¿Quién debería hacer doble limpieza?
Es especialmente útil si usas maquillaje, aplicas protector solar a diario, tienes piel grasa o mixta y vives en una zona con contaminación.
Si tienes la piel muy seca o sensible y no usas maquillaje ni protector solar resistente al agua, es posible que una sola limpieza suave sea suficiente en algunas ocasiones.
¿Con qué frecuencia hacerla?
Por la noche es cuando más se recomienda, mientras que por la mañana, generalmente, basta con un limpiador suave o incluso solo agua, dependiendo de tu tipo de piel y necesidades.
La clave es elegir productos adecuados para tu tipo de piel y evitar limpiar en exceso, ya que puede alterar la barrera cutánea.
Si notas tirantez, enrojecimiento o descamación después de la limpieza, considera usar limpiadores más suaves o reducir la frecuencia de la doble limpieza.
También es importante que consultes a tu dermatólogo para que veas si la doble limpieza facial es adecuada para ti y qué productos debes usar para no lastimar tu piel.
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