Ser agradecida significa apreciar lo que tenemos independientemente de lo que nos hace falta y aunque parece fácil, en esta época que vivimos es más común encontrar a personas quejarse por todo que decir «Gracias por lo que tengo».
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Ser una mujer agradecida refleja humildad y una visión más alegre y entusiasta de la vida.
¿Cuándo fue la última vez que dijiste «Gracias por un nuevo despertar», «Gracias por este lluvioso atardecer», «Gracias porque pude llegar a casa sana y salva», «Gracias por tener una cobija caliente para dormir»
A veces, abrumadas por las ocupaciones y responsabilidades damos por hecho todo lo que tenemos sin ponernos a pensar lo afortunadas que somos sólo por poder vivir un día más.
Esto es independiente a tus creencias religiosas, pues incluso podrías agradecerte a ti mismo que cuidas tu cuerpo, procuras tu trabajo o a tus seres queridos.
Según la RAE, la gratitud se define como: Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.
Entonces si eres una mujer agradecida, existen 4 reflexiones básicas que debes hacer al caer la noche:
1. Gracias por terminar un día más.
Quizá fue un día de novedades y retos o quizá no, fue un día común y corriente, sin sorpresas o cambios pero lograste acumular un día más de experiencia, un día más en el que sentiste el aire, viste a la gente esforzándose en sus trabajos o platicando con interés de un tema.
2. Gracias porque tengo mi cuerpo y mis emociones sanas.
Porque quizá a otros este día les cambió la vida y aún así podrán salir adelante, entonces TÚ que puedes sentirte completa, agradece que tienes lo que necesitas para continuar construyendo tu propio camino.
3. Gracias por poder usar una pijama y cobija caliente.
No importa si llueve o hace calor, la idea es agradecer la comodidad, por muy básica que sea, que tienes al recostarte para recuperar energía.
4. Gracias por poder desearle buenas noches a tus seres queridos.
No te acostumbres a irte a dormir sin desearle a quien amas una linda noche y un descanso reparador. Se siente pésimo cuando ya no puedes hacerlo porque ya no están a tu lado o en condiciones para recibir tus buenas intenciones.
5. Gracias por las pequeñas pero maravillosas cosas.
Tu café de la mañana, el dulce que comiste en la tarde, la sonrisa de la niña en el semáforo, el vendedor que te atendió amable, el video que te hizo recordar algo bello… Todos esos pequeños detalles que dan paz y alegría a tu corazón.
Así que ya lo sabes, a partir de hoy no puedes olvidar agradecer estos 5 puntos, estamos seguras que después de hacerlo encontrarás más motivos para seguir siendo una mujer agradecida.