advertisement advertisement
Buscar
  • Escribe al menos 3 letras para buscar.

«Mi caldo de pollo se puso verde y en vez de llorar me puse a reír»

Estaba a nada de llorar cuando preferí reír

Estaba a nada de llorar cuando preferí reír

Acompáñame a leer esta triste y divertida historia: Mi caldo de pollo se puso verde y en vez de llorar me puse a reír.

Te puede interesar

Señales de que te está dando atención, pero no interés

Señales de que te sientes insuficiente

¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉

«Mi caldo de pollo se puso verde y en vez de llorar me puse a reír»

Sí, trabajo en Hey Hey Hello, la mayoría de mis horas activas durante el día son frente a la computadora, pero eso no me exime de mis deberes del hogar.

No tengo vida de influencer, al igual que tú, hago de comer, lavo mi ropa y tomo el transporte público.

Advertisement

Así que, en un día en el que tenía muchos pendientes y mucho estrés, quise preparar unos taquitos dorados de pollo.

Pensé que podía poner a cocer mi pechuga y mientras hervía, podía avanzar unos pendientes del trabajo en la computadora, pero tal fue mi prisa en que me rindiera el rato, que no me fijé que puse el pollo a hervir con una dosis exagerada de hierbabuena.

¡Ah! Porque mi herencia familiar dicta que el pollo se hierve con cilantro y hierbabuena.

Quizá puse el cilantro y la hierbabuena junto con mi pollo y después, por descuido, pensando que lo había olvidado, volví a ponerle a mi cacerola otra dosis de estas yerbas, ¡no lo sé, pero lo supongo! Es la explicación más lógica que tengo.

Así que cuando me levanto del escritorio para ir a ver cómo iba mi pollo, noto que el caldo era color verde y no al amarillo transparente que esperaba ver.

Entre la lista de pendientes que tenía en mi libreta y el querer ocupar el consomé de pollo como caldo de una sopa, pude sentirme rebasada y frustrada.

De por sí el día había sido agitado entre la casa y la oficina, como para ahora haber echado a perder mi guisado.

Pero, después de respirar profundo, comencé a reír.

Me sentí como Bridget Jones y su cordón azul…

via GIPHY

Quise reír, quise ser gentil conmigo, quise no castigarme por un descuido que tenía solución.

Si bien mi estrés y mis nervios estaban presentes, no quería lastimarme.

Reí tanto y agradecí que a pesar del color, el sabor no se viera tan afectado. Lo utilicé igual y aunque con el fideo el sabor se disimulaba un poco, mi sopa resumía mis ganas de sentirme bien a pesar de mis errores.

Esto me hizo ver que hay momentos en los que nos sentimos rebasadas, pero podemos darnos un momento para ubicar nuestras emociones y elegir el camino gentil con nosotras mismas.

Recuerda esta anécdota de caldo de pollo verde la próxima vez que falles y tengas la opción de enojarte contigo o de ser empática contigo y con todo lo que intentas hacer al día.

Por cierto, te compartiría foto de mi caldo, pero estaba tan clavada en la situación que no se me ocurrió sacarle una fotografía.

Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, TwitterInstagram y TikTok.

Advertisement