Subir de peso después de los 30 es algo común, y no significa que estés haciendo algo “mal” con tu vida o alimentación.
Nuestro cuerpo pasa por varios cambios normales, pero también por situaciones que se van dando dependiendo de la edad y estilo de vida.
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Esto no significa que después de los 30 vas a subir de peso y ya no podrás bajar o que solo tu salud empeora.
Sino que se presentará a distintos cambios que tú puedes mejorar o evitar. Pero antes de hacerlo, necesitas saber por qué tu cuerpo sube de peso después de los 30 y así ver cómo puedes combatir el “problema”.
¿Por qué subimos de peso después de los 30?
1. El metabolismo se vuelve más lento.
A partir de los 30, el cuerpo quema menos calorías en reposo, sobre todo porque perdemos masa muscular si no la trabajamos.
El cuerpo se vuelve más eficiente y gasta menos energía; esto no es algo drástico, pero se nota con los años.
2. Cambios hormonales.
Las hormonas influyen mucho en el peso; en las mujeres hay cambios en estrógeno y progesterona; estos pueden favorecer acumulación de grasa (especialmente en abdomen y caderas).
Mientras que en los hombres hay una baja gradual de testosterona que puede reducir músculo.
3. Menos movimiento diario.
Con el tiempo solemos movernos menos por trabajo, estrés o rutina y tener menos tiempo para actividad física.
Aunque comamos “igual que antes”, el gasto energético suele ser menor.
4. Estrés y mal descanso.
El estrés eleva el cortisol, que favorece el aumento de grasa, y dormir poco altera hormonas del hambre (más apetito, menos saciedad).
5. El cuerpo cambia su forma (aunque el peso no suba mucho).
A veces no es solo subir de peso, también se pierde músculo y se gana grasa. Y la ropa empieza a sentirse diferente aunque la balanza no cambie tanto.
6. Dietas restrictivas del pasado.
Muchas dietas muy estrictas antes de los 30 pueden afectar el metabolismo y hacer que el cuerpo “ahorre energía” más adelante.
Si estás subiendo de peso después de los 30…
No debes castigarte ni buscar un cuerpo “ideal” o “perfecto”. A partir de los 30, el enfoque más sano suele ser moverte de forma constante (no extrema), comer suficiente y variado, dormir mejor y cuidar el estrés.
También puedes hacer lo siguiente para proteger tu salud y sentirte mejor con tu cuerpo:
1. Prioriza el movimiento (no el exceso).
No necesitas entrenar duro todos los días. Caminar, bailar, nadar, andar en bici, suma mucho. 2 a 3 días de fuerza suave ayudan a mantener músculo.
2. Come suficiente (no menos).
Comer muy poco suele empeorar el problema; por esto, incluye proteínas, verduras, frutas, grasas saludables y carbohidratos.
Evita saltarte comidas “para compensar”, ya que un cuerpo bien alimentado regula mejor el peso.
3. Cuida el descanso.
Dormir mal altera el hambre y la energía, así que intenta horarios más regulares y menos pantallas antes de dormir.
4. Maneja el estrés.
Desde respirar profundo, escribir, caminar, hablar con alguien, porque no todo se arregla con comida o ejercicio. El bienestar emocional también es salud.
5. Olvida las soluciones rápidas.
Evita dietas muy restrictivas, retos extremos y compararte con otras personas, porque esto solo te causará frustración y que dañes tu salud.
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