Si te cuesta mucho comunicar tus límites porque crees que los demás se molestarán o se alejarán de ti, es momento de hacerlo con urgencia.
Comunicar tus límites no es ser dura con los demás ni egoísta, es una forma clara de cuidarte. Y cuando están bien expresados, quien te valora los respeta.
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Ya que no les están prohibiendo a las personas algo sin lógica o que quieras cambiar su personalidad, simplemente buscas que te respeten y que no te lastimen con sus acciones.
Y si te cuesta mucho comunicar tus límites, a continuación, te contamos lo que puedes hacer para lograrlo de una forma efectiva:
¿Cómo comunicar tus límites y que los respeten?
1. Ten claro cuáles son tus límites.
Antes de decirlos al mundo, defínelos para ti. Es decir: ¿Qué cosas no estás dispuesta a aceptar? ¿Qué necesitas para sentirte tranquila y respetada? ¿Qué te incomoda, te drena o te lastima?
Si dudas mucho al poner un límite, suele ser una señal de que es necesario.
2. Comunícalos de forma directa y calmada.
No pidas permiso ni te justifiques demasiado, porque sonará más como un pretexto y no como un límite que te protege.
Aquí te dejamos algunos ejemplos: “No me siento cómoda con mensajes insinuantes si no hay algo serio entre nosotros”, “necesito que me avises con tiempo, no me gusta la improvisación constante”, “no quiero seguir esta conversación si me hablas así”.
3. Observa su reacción.
Esto es clave para saber si estás con una persona que realmente te valora o le das igual.
Algunas señales de alerta son: se burla, minimiza lo que sientes o se pone a la defensiva, te culpa (“eres exagerada”, “así soy yo”) y acepta el límite, pero lo cruza después.
Mientras que una buena señal es que escucha sin atacarte, pregunta para entender mejor y ajusta su comportamiento, no solo promete.
4. Sostén el límite con acciones.
Un límite sin consecuencia se convierte en sugerencia; por esto, si una persona lo cruza, recuérdale una vez, con calma, que no permites ese tipo de cosas.
Si continúa, retírate (de la conversación, del plan o de la relación), por ejemplo: “Te dije que no me gusta eso. Si continúa esto, me voy”.
No es una amenaza ni tampoco un berrinche, sino una forma de comunicar tus límites y hacer que se cumplan.
5. No negocies tu dignidad.
Alguien que te quiere no necesita que comuniques tus límites mil veces, tampoco te castiga por ponerlos y no te hace sentir culpable por cuidarte.
Si poner límites hace que la persona se aleje, no perdiste a alguien importante, sino que evitaste perderte a ti misma por alguien que no vale la pena.
6. Ten presente esto.
“No necesito que todos estén de acuerdo con mis límites, solo que los respeten”. Esta es una frase que te recuerda que está bien cuidarte.
Y que no eres una mala persona por comunicar tus límites y menos por hacerlos respetar. Porque alguien que de verdad te aprecia, los entiende y los respeta.
Mientras que a alguien que le molesta, solo te acusa o te hace creer que exageras y esa es la mejor manera de ver que esa persona no debe estar en tu vida, porque no sabe respetarte.
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