Si llevas tiempo saliendo con un hombre que solo te trae problemas o que evita sus responsabilidades, debes ver que es un hombre mediocre y no te hará feliz.
Lo sabemos, físicamente te encanta y en la cama no es un 10, pero no está mal; pero fuera de eso no aporta mucho a tu vida.
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Y no es que quieras que te mantenga o que resuelva cada situación en tu vida, sino que solo le estás pidiendo lo mínimo y ni eso puede.
Porque no te trata con el respeto y la consideración que mereces, te da migajas o muchas veces se comporta como un patán que termina justificando su comportamiento.
O peor aún, busca la manera de convencerte de que vale la pena, para después demostrar que ahí no es.
Por esto, es momento de que abras los ojos y veas que con ese hombre no obtendrás la relación que deseas y tampoco serás feliz.
Cosas que te advierten que te estás enamorando de un hombre mediocre
1. Justificas comportamientos que antes te parecían inaceptables.
Por ejemplo, falta de compromiso, mentiras frecuentes, irresponsabilidad o falta de interés.
Crees que no pasa nada y que él madurará cuando la relación se vuelva más formal, pero la realidad es que su comportamiento empeorará
2. Te enfocas más en su potencial que en su realidad.
Piensas constantemente en quién podría llegar a ser, en lugar de evaluar quién es hoy.
Lo estás idealizando porque al principio te demostró que tenía potencial, pero la realidad es que solo fue una fachada para atraerte.
3. Tus estándares están bajando.
Cosas que antes considerabas básicas (comunicación, reciprocidad, respeto, esfuerzo) dejan de parecer tan importantes.
Necesitas ver que estás con un hombre mediocre, porque te está haciendo pensar que mereces menos de lo mínimo.
4. Lo justificas ante los demás.
Las personas cercanas notan problemas que tú minimizas. Y lo peor es que no quieres abrir los ojos, pero también quieres que tus amigos o familiares se cieguen.
Porque buscas la manera de que ellos no vean que estás con un hombre mediocre.
5. La relación te exige mucho más de lo que te aporta.
Inviertes tiempo, energía emocional y comprensión, pero recibes poco a cambio o nada.
Si todo el tiempo te sientes agotada o abrumada es porque estás trabajando por una relación en la que solo tú te esfuerzas y das todo.
6. Confundes intensidad con compatibilidad.
La atracción o la emoción de perseguir a alguien puede hacer que pases por alto incompatibilidades importantes.
Y créenos, no estás recibiendo la emoción, energía o alegría que mereces.
7. Te conformas con migajas de atención.
Un mensaje ocasional o un pequeño gesto te parece extraordinario porque el nivel general de esfuerzo es bajo.
Necesitas ver que hoy no estás recibiendo nada de ese hombre y que las cosas empeorarán si llegan a formalizar.
8. Te descubres haciendo el trabajo emocional de ambos.
Eres quien inicia conversaciones difíciles, resuelve conflictos y mantiene viva la relación.
Si tú no movieras un dedo, esa relación no existiría, porque ese hombre es tan mediocre que no es capaz de luchar por ti.
9. Te preocupa más perderlo.
El miedo a que se vaya ocupa más espacio que una evaluación objetiva de la relación.
Sientes que perderás mucho si lo tuyo con ese hombre llega a su final, pero la realidad es que ganarías tu libertad y estarías mejor sola que mal acompañada por un hombre mediocre.
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