Amiga, es momento de que seas 100% sincera contigo y veas que no estás enamorada de ese hombre; solo estás cómoda con lo que te da.
Y sí, nos referimos a que sigues con él por todos los beneficios que te brinda, pero no porque sientas amor genuino.
Te recomendamos:
Así puedes vengarte de un hombre que jugó contigo
Señales de que él no te está rechazando, pero tampoco te está eligiendo
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Ya que muchas veces quisieras que se alejara de tu vida y llegara un hombre que sí te atraiga y te dé todo lo que él te da.
Es importante que veas que lo que sientes no es enamoramiento, sino comodidad, estabilidad o apego a lo que él le aporta a tu vida, y que ahí no serás feliz.
Hoy parece que no le haces daño a ese hombre ni a ti, pero al estar cómoda recibiendo todo y dando nada, provocará que la factura en el futuro te salga muy cara.
Señales de que no estás enamorada de él, solo te sientes cómoda con lo que te da
1. Te cuesta imaginarlo como pareja.
Pero también te cuesta imaginar perder lo que te ofrece, es decir, no quieres quedarte sin su compañía, atención, apoyo económico, estabilidad, rutina, pero tampoco te tomas en serio la relación.
2. Lo extrañas más cuando te sientes sola.
Y sobre todo en los momentos en los que necesitas algo, estás aburrida o necesitas un poco de atención.
Casi nunca lo buscas cuando quieres compartir tiempo con él.
3. La idea de terminar la relación te preocupa.
Y no por perderlo a él como persona, sino por lo que perderías. Sabes que si ese hombre se aleja de tu vida, te quedarías sin grandes beneficios.
4. No sientes curiosidad por conocerlo.
Sí, llevan meses saliendo, pero nunca te has tomado el tiempo de participar en sus intereses, sueños o proyectos.
Y menos de preguntarle por cosas básicas en su vida, solo te gusta que él siempre esté al pendiente de ti, se desviva por darte todo y te trate como reina.
Te sientes cómoda con eso, y crees que no es necesario conocerlo más, porque ya obtienes lo que quieres de él.
5. Evitas pensar en un futuro juntos.
Y cuando lo haces, lo que te atrae es la seguridad que representa más que la relación en sí.
Sabes que si sigues a su lado vas a estar bien protegida, sin importar que no sientas una pizca de cariño por él.
6. No sientes alegría.
Te sientes cómoda cuando está presente, pero rara vez emocionada por verlo. Lo ves más como alguien a quien tienes que soportar porque vas a recibir un beneficio.
7. Lo comparas.
Constantemente analizas la relación con otras posibilidades o te preguntas si estarías más feliz con alguien más.
Y lo único que te termina convenciendo de quedarte con él son todos los beneficios físicos que te da.
8. Cuando no te da nada, cambias.
Si te deja de dar aquello que valoras (atención, apoyo, estabilidad, regalos, compañía, validación, dinero), tus sentimientos cambian drásticamente. Porque dejas de ser amorosa y amable con él, y te conviertes en todo un demonio.
Te molesta más que no cumpla una función en tu vida que el hecho de que él esté sufriendo o sea infeliz.
9. No lo deseas, lo necesitas.
Cuando piensas en él, predominan sentimientos de tranquilidad y costumbre, pero hay poca admiración, deseo o conexión emocional profunda.
Y eso quiere decir que estás cómoda con lo que te brinda, pero que no sientes nada más profundo por ese hombre.
También te puede interesar: Lo que puedes hacer para recuperar colágeno
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.