Si hace poco tu hijo te presentó a alguien y no te agradó del todo, no es momento de prohibirle que no lo vea; necesitas “analizar” la situación y a sus amigos.
Lo sabemos, tu instinto te está diciendo que esa persona no es una buena compañía o que no es tan buen amigo como tu hijo cree, pero no debes aferrarte a separarlos, sino a enseñarle a ver la realidad.
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Que no te agraden los amigos de tus hijos es una situación bastante común para muchos padres. Lo importante es manejarlo con equilibrio para proteger a tu hijo sin dañar la confianza entre ustedes.
Porque si solo te enojas y te pones en contra de esa amistad, solo provocarás que él haga todo lo contrario y termine molestándose contigo.
Así que, antes de dejarte llevar por el impulso, puedes probar con lo siguiente:
¿Qué hacer si no te agradan los amigos de tus hijos?
1. Intenta entender antes de reaccionar.
Pregúntate qué exactamente te incomoda: ¿Su comportamiento? ¿La forma en que hablan o tratan a otros? ¿Hábitos que no te parecen saludables?
A veces el rechazo viene de diferencias generacionales o culturales, no necesariamente de algo realmente dañino.
2. Observa cómo afectan a tu hijo.
Lo más importante no es si te agradan a ti, sino cómo influyen en tu hijo, es decir: ¿Se comporta peor cuando está con ellos? ¿Ha cambiado negativamente su actitud, calificaciones o respeto? ¿O simplemente son distintos a lo que esperabas?
Si no hay cambios negativos importantes, puede que solo sea cuestión de tolerancia.
3. Habla con tu hijo sin atacar a sus amigos.
En lugar de decir: “Tus amigos no me gustan”. Prueba algo como: “He notado que cuando estás con ellos pasan cosas que me preocupan. ¿Tú cómo lo ves?”.
Esto abre conversación en lugar de provocar defensa.
4. Establece reglas claras en casa.
Puedes no controlar con quién se juntan fuera, pero sí cómo se comportan en tu casa. Por esto, acuerda con él que siempre debe haber respeto en todo momento, así como en los horarios asignados.
De igual forma, nada de alcohol/drogas y un lenguaje adecuado. Así mantienes límites sin prohibiciones absolutas.
5. Evita prohibir si no hay riesgo real.
Prohibir amistades sin una razón fuerte puede fortalecer más esa amistad y hacer que tu hijo te oculte cosas.
Solo es recomendable cuando hay riesgos reales (violencia, drogas, delitos, abuso, etc.).
6. Conoce mejor a sus amigos.
A veces cambia la perspectiva cuando los invitas a tu casa, hablas con ellos y conoces a sus padres, porque muchas primeras impresiones resultan equivocadas.
Si esos amigos no ponen en peligro la seguridad, valores o futuro de tu hijo, lo mejor suele ser acompañar y orientar, no controlar.
7. Que vea desde otra perspectiva el comportamiento de sus amigos.
Si esas nuevas amistades realmente no son lo mejor, muéstrale cómo las acciones o actitudes de sus amigos no son las mejores.
No se trata de evidenciarlos o de criticarlos solo porque sí, sino de mostrarle con criterio que sus amigos sí hacen cosas que lo pueden lastimar tarde o temprano.
Menciónale que tú no tienes nada en contra de ellos y que solo le comentas lo que ves y sientes porque quieres cuidarlo.
El punto es que él se sienta en confianza y sepa que no le estás llevando la contra por diversión.
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