Si todo era risa y diversión en tu casa, hasta que descubriste que tu hijo tiene piojos, debes poner manos a la obra y no entrar en pánico.
Si tu hijo se contagia de piojos (pediculosis), lo más importante es actuar con calma y de forma constante.
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La pediculosis es una infestación de piojos en el ser humano causada por insectos hematófagos del género Pediculus o Pthirus.
Se presenta principalmente como pediculosis capitis (cabeza), corporis (cuerpo) o pubis (ladillas). Aunque no suele implicar riesgos graves, provoca picazón intensa y molestias, y en algunos casos puede transmitir enfermedades.
Los piojos de la cabeza viven sobre el cuero cabelludo y sus huevos (liendres) se adhieren firmemente a la base del cabello.
Los del cuerpo habitan en las costuras de la ropa y migran a la piel para alimentarse, mientras que los púbicos se fijan al vello grueso del pubis o del torso.
Las tres formas se alimentan de sangre humana y pueden sobrevivir uno o dos días fuera del huésped.
Síntomas
Los signos comunes incluyen comezón intensa, sensación de movimiento en la piel o cabello y pequeñas lesiones por rascado.
Las liendres se observan como puntos blanquecinos adheridos al pelo. El diagnóstico se confirma al encontrar piojos vivos o liendres viables, normalmente mediante inspección o peine fino.
¿Qué debes hacer si tu hijo se contagia de piojos?
1. Confirma que son piojos.
Busca piojos vivos o liendres (huevecillos) en el cuero cabelludo, sobre todo detrás de las orejas y en la nuca.
2. Usa un tratamiento adecuado.
Puedes aplicar un shampoo o loción antipiojos de farmacia; los ingredientes comunes para combatir este problema incluyen permetrina o dimeticona.
Es importante que sigas las instrucciones al pie de la letra para obtener buenos resultados.
3. Peina con lendrera.
Después del tratamiento, usa un peine fino o lendrera (es un peine especial de púas muy finas, largas y juntas) para retirar piojos y liendres.
Hazlo con el cabello húmedo y con paciencia, mechón por mechón. Repite cada 2 a 3 días durante al menos 2 semanas.
4. Repite el tratamiento.
Muchos productos requieren una segunda aplicación a los 7 o 10 días para eliminar piojos que hayan salido de huevos.
5. Lava objetos personales.
Lava con agua caliente (al menos 60 °C) ropa, sábanas, gorros y toallas usadas en los últimos días. Lo que no se pueda lavar, déjalo en una bolsa cerrada por 2 semanas.
6. Revisa a la familia.
Examina a todos en casa y trata solo a quienes tengan piojos o liendres.
7. Informa a la escuela.
Así otros padres pueden revisar a sus hijos y evitar reinfestaciones.
8. Evita.
No necesitas rapar el cabello de tu pequeño, tampoco es necesario fumigar la casa y no uses remedios caseros agresivos (gasolina, insecticidas, etc.).
Porque solo terminarás agravando la situación o provocando problemas a la salud de tu hijo.
Si después de varios intentos no desaparecen, es momento de consultar a un pediatra o dermatólogo.
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