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Motivos por los que no debes compararte con otras madres

Solo te estás lastimando

¡Es momento de parar!

Si recientemente te has sentido mala madre porque no dejas de compararte con otras mamás de tu entorno o de internet, es momento de ver que cometes un grave error.

Y no como madre, sino como humana, porque esta acción no te hará mejor mamá ni tampoco te ayudará en tu crianza.

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Compararte con otras madres puede parecer normal, pero casi siempre termina siendo injusto contigo misma y poco útil. 

Con esto no queremos regañarte o provocar que te sientas peor, sino que abras los ojos, seas más amorosa y paciente contigo misma, porque aunque no lo creas, lo estás haciendo bien.

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A continuación, te damos razones claras para no hacerlo y para tratarte con más compasión:

Motivos por los que no debes compararte con otras madres

1. Cada maternidad es distinta.

Cada hijo tiene un temperamento diferente y cada madre vive circunstancias únicas (apoyo, salud, economía, energía).

Compararte es medir realidades que no son iguales. Incluso, podrías estarlo haciendo con mujeres que tienen grandes privilegios o que solo fingen en las redes sociales.

2. Ves el resultado, no el proceso.

Ves niños “tranquilos” o madres “perfectas”, pero no las noches sin dormir, el cansancio y los errores. Estás comparando tu detrás de cámaras con el escenario de otras y, si lo ves de esta forma, siempre perderás.

Necesitas estar consciente de que solo ves la superficie, pero no estás viendo la realidad.

3. Las redes muestran una versión editada.

En ese lugar, casi siempre se ven fotos perfectas, logros y buenos momentos. No muestran el caos, las dudas ni el agotamiento.

No es la vida real, es una curaduría, en donde solo se busca dar una buena impresión.

4. La comparación alimenta la culpa innecesaria.

“Debería hacerlo mejor”, “ella sí puede, yo no”, “lo estoy haciendo mal”, “necesito esforzarme más” son frases que te repites al compararte.

Esa culpa no te hace mejor madre, solo más dura contigo.

5. Ser buena madre no es una competencia.

No gana la mamá que hace más actividades, tampoco gana la que nunca se cansa y menos la que finge más. Gana el vínculo sano con tu bebé, no la perfección.

6. Tus hijos no necesitan otra madre.

Necesitan la suya, con su voz, su forma de amar, con sus errores y peculiaridades. Ten presente que, si ellos pudieran elegir, no escogerían a esa mamá con la que no dejas de compararte.

Incluso, te podrían demostrar que te elegirían a ti las veces que fueran necesarias.

7. Compararte te desconecta de tu intuición.

Empiezas a dudar de tus decisiones, de lo que sientes que es correcto y de si deberías ceder a comportamientos negativos, solo para ganar o verte mejor como madre.

Tu intuición es una de tus mayores herramientas que tienes en la maternidad y, si la apagas con comparaciones, estarás perdida.

8. La maternidad ya es suficientemente exigente.

No necesitas añadirte presión, autoexigencia extrema y sensación de “no ser suficiente”, porque la maternidad por sí sola ya es una gran carga.

Y sí, tiene sus buenos momentos, pero también aquellos que te retan. Así que, no te pongas peso innecesario.

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