Me di cuenta porque en un recuerdo, su nombre ya no aparecía etiquetado, no lo podría creer, me borró de Facebook y me bloqueó de WhatsApp.
Ahora, sólo puedo llamarle «examiga».
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*Contexto*
No le guardo rencor, yo he estado en ese lugar, he eliminado gente de redes sociales porque lo que comparte ya no va conmigo o porque como personas, no me interesa continuar una amistad.
Así que no la juzgo, sé que es una decisión pensada y deseo que le haya traído paz ya no aparecer como contacto en ninguna aplicación.
La comprendo porque yo lo he hecho, no es personal con esas personas, es una decisión que he tomado desde mi YO presente.
Sin embargo, eso no significa que no me haya sorprendido…
A quien yo he borrado de redes son personas con las que hubo un tema o algo se dijo de frente, a diferencia de mi examiga, pensé que a pesar de la distancia, «todo estaba bien».
Ni ella ni yo somos las mismas chavitas de secundaria que se hicieron amigas y compartían mucho, teníamos tanto en común, que todo fluía.
Pero la vida adulta nos fue sorprendiendo, cada vez nos veíamos menos y diferíamos más.
En mi opinión, ella criticaba y juzgaba cosas de otras personas a las que yo no le ponía atención. Así que en ocasiones, dejé de dar mi opinión y eso se reflejó en las conversaciones.
Quise respetar su forma de ser, pero sin participar en lo que a mí no me gustaba… Claro, hay cosas que se notan, pero no soy de las que disfrutan el «chismecito time».
En mi experiencia, hablar de otros dejó de ser sano y permití que nos alejáramos sin pretender salir de su vida, me bastaba ver que en redes sociales ella se veía bien.
Así que me dediqué a mí y a salir adelante de los desafíos que me presentó la vida, a cultivar las amistades que me representaban un espacio seguro de desahogo y crecimiento.
Quizá, en mi camino, descuidé el contacto y para ella, mi examiga, eso fue suficiente para alejarse. Ella sí decidió eliminarme de redes sociales sin decirme el por qué.
Ahora que lo pienso, si ella se hubiera despedido, yo le hubiera dado energía, tiempo y espacio a aclarar con ella lo que estaba pendiente.
Si después de esa charla, ambas preferíamos dejar de ser amigas, hubiera sido una decisión consciente, pero no hubo oportunidad.
Yo me conformaba al saberla bien, no pensé que ella me eliminaría de su vida.
Me borró de Facebook y me bloqueó de WhatsApp: cosas que ya no le diré a una examiga
Ahora que ella cerró las puertas para estar en contacto, lo único que puedo desearle es:
1. Gracias por todo lo lindo que pasamos, hay momentos que siempre llevaré en mi corazón.
2. Gracias por acompañarme y por tu apoyo cuando recurrí a ti.
3. Lamento si te fallé en algo.
4. Quiero que tu vida sea hermosa y que te vaya muy bien.
5. Deseo que toda tu familia esté sana y sea feliz.
Nuestra amistad terminó, pero siempre le desearé que le vaya bien. Adiós, examiga, que tengas una feliz vida.
Moraleja: algunas amistades no son para toda la vida, solo están para cumplir un ciclo y está bien.
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