Ser el “personaje principal” de tu vida no significa ser egoísta ni vivir como si fueras el centro del universo.
Significa tomar el control de tu historia, hacer elecciones conscientes, y vivir con intención, no en automático.
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Por esto, si últimamente sientes que no tienes las riendas de tu vida, que vives de acuerdo a lo que los demás quieren o eres un personaje secundario en tu propia vida, es momento de hacer cambios importantes.
A continuación, te damos una guía práctica para convertirte en el personaje principal y comenzar la vida que siempre has deseado.
¿Cómo ser el personaje principal de mi vida?
1. Haz una pausa y mírate con objetividad.
Pregúntate: ¿Estoy viviendo como yo quiero o como otros esperan que lo haga? ¿Mis decisiones reflejan mis valores, o estoy cumpliendo un guion que yo no escribí?
Para ser el personaje principal debes empezar por reconocer si estás actuando como extra en tu propia vida.
Si notas que vives por complacer a los demás y eso no te está haciendo feliz ni tampoco te está dando buenos resultados, es momento de parar y enfocarte en ti.
2. Diseña tu narrativa.
Todo personaje principal tiene una historia. Así qué, define lo siguiente: ¿Cuál es tu historia? ¿Qué etapa estás viviendo ahora? ¿Estás en un cambio, en una búsqueda, en una recuperación?
¿Qué quieres lograr en los próximos 6 o 12 meses? ¿Qué obstáculos enfrentas y cómo los vas a superar?
En esta etapa no necesitas tener todo resuelto. Solo necesitas claridad de que esta es tu historia, y tú eliges cómo responder a lo que te pasa.
3. Toma decisiones con propósito.
Los protagonistas no esperan a que las cosas “pasen”, ¡deciden! Incluso cuando no es fácil.
Cambiar de trabajo, romper una relación que no le hace feliz, comenzar una rutina de autocuidado, decir que no, empezar terapia, son actos de un protagonista.
Recuerda, decir “no” también es una forma poderosa de decirte “sí” a ti misma.
4. Crea rituales que conecten contigo.
No puedes ser la protagonista si no te conoces, así que, descúbrete. Prueba escribir un diario, meditar, caminar sin música, hacer arte o simplemente estar en silencio un rato.
El protagonista necesita espacios para pensar, para sentir y para decidir. No siempre tiene que brillar o hacer todo un espectáculo, a veces, necesita solo estar consigo misma.
5. Rodéate de aliados, no de críticos.
Todo personaje principal tiene un elenco, así que, asegúrate de elegir bien. Por esto, debes ver quién te apoya de verdad y quién te resta energía o te hace sentir pequeña.
Puedes cambiar de elenco si es necesario, porque es tu historia y son tus reglas.
6. Acepta tus sombras y errores.
No eres perfecta, y no hace falta que lo seas. El crecimiento real viene cuando aceptas tus heridas, tus contradicciones, tus miedos. No tienes que gustarle a todos, sino que tienes que respetarte tú.
7. Actúa, aunque tengas miedo.
Los protagonistas sienten miedo, porque no son perfectos, pero actúan de todos modos. Por esto, no tienes que esperar a tener confianza, muchas veces, la confianza viene después de actuar.
Así que, hazlo aún con dudas y aprende en el camino.
Ten presente que no eres un personaje secundario en la historia de alguien más. Eres la guionista, la directora y la protagonista de tu propia película.
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