No te ataques, preciosa, ni tampoco jures que no tienes banderas rojas, porque lamentablemente todas tenemos y debemos aceptarlas.
Esto no es para culparte, señalarte o hacerte sentir mal, sino para conocerte mejor y no repetir patrones que te hacen daño a ti o a otros.
Te recomendamos:
Todos los beneficios que obtienes al comer almendras
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Identificar tus propias banderas rojas es un acto de valentía emocional y también de crecimiento personal, porque no todo el mundo se atreve a trabajar en sus defectos.
Por esto, no debes ver como algo negativo tener banderas rojas, sino como errores que están en tu pasado y que no vas a volver a repetir.
A continuación, te contamos sobre lo que puedes hacer para identificar estos comportamientos y así no traerlos de nueva cuenta en tu relación amorosa.
¿Cómo identificar tus banderas rojas?
1. Mira tus patrones.
Pregúntate con brutal honestidad: ¿Qué problemas se repiten en mis relaciones? ¿Siempre termino con el mismo tipo de conflicto o persona? ¿Qué es lo que me gusta de este tipo de hombres?
Si algo se repite, probablemente no es casualidad, sino advertencias de que te estás equivocando o no has sanado algo importante.
2. Observa tus reacciones, no solo tus intenciones.
Muchas veces decimos “yo no quise hacer daño”, pero: ¿Cómo reaccionas cuando te frustras? ¿Tiendes a huir, atacar, manipular, callar, explotar?
Las reacciones automáticas suelen revelar banderas rojas. Y si nunca piensas antes de actuar o te enfocas en herir, debes ver qué haces mal y modificarlo.
3. Detecta tus mecanismos de defensa.
Algunas banderas rojas comunes son evitar conversaciones incómodas, victimizarte constantemente, necesitar el control para sentir seguridad, ironizar o burlarte cuando algo te duele.
Estas te protegen, pero al mismo tiempo dañan vínculos. Así que debes poner límites claros y respetuosos y no solo responder con la misma moneda.
4. Revisa cómo manejas los límites.
Pregúntate: ¿Respeto los límites de otros? ¿Me cuesta poner los míos? ¿Son realistas o solo convenientes?
No poner límites o cruzarlos es una señal importante de que algo no has sanado o no te estás protegiendo de la forma adecuada.
5. Escucha la retroalimentación (aunque incomode).
Si varias personas te han dicho cosas similares como: “No escuchas”, “te cierras” y “siempre quieres tener la razón”; no lo descartes tan rápido.
Porque puede doler, pero suele haber verdad en esas frases y no te las dicen para lastimarte, sino para abrirte los ojos.
6. Analiza tus pensamientos automáticos.
Frases internas como: “Si me conocen de verdad, se van”, “tengo que ganarme su amor”, “deben hacer lo que yo quiera” o “me van a abandonar” muestran una señal de alerta.
Ya que estas creencias suelen conducir a conductas poco sanas.
7. ¿Qué te cuesta asumir?
Tus banderas rojas suelen estar en lo que justificas demasiado, las cosas que te dan vergüenza admitir y lo que siempre explicas con “yo soy así”.
No son cosas que sean imposibles de cambiar ni tampoco difíciles, sino situaciones que te vuelven vulnerable y que no quieres aceptar por el miedo al qué dirán.
Tener banderas rojas no te hace una mala persona, porque todos las tenemos. La diferencia está en reconocerlas y trabajarlas en vez de negarlas.
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.