Amar demasiado no es lo mismo que amar bien y a veces esa es la raíz de muchos problemas de pareja.
No es inofensivo el darlo todo sin consideraciones a nosotras mismas, aunque al amar hay una entrega, debemos ser muy precavidas pues el amor propio se podría poner el riesgo.
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¿Por qué es tan importante el amor propio?
Porque nadie da lo que no tiene y entonces, si no te amas no podrás amar a nadie de una forma sana, además, ¿cómo podrán ver los demás lo maravillosa que eres si no puedes verlo tú?
Entonces, lee con atención las señales de que todo lo estás haciendo mal en esa relación pues te «exceso de amor» está provocando problemas en con tu pareja y contigo misma.
1. Permites demasiado.
No es que seas la reina de la tolerancia, es que estás siendo demasiado permisiva y estás consintiendo que se hagan cosas que no te agradan.
Esto te genera un mal sabor de boca que padeces pero no detienes.
2. Eres la única que se esfuerza y da más de su 100.
Crees que vale la pena dar más de tu 100 por ciento, sin embargo, debes recordar que la otra persona también debe dar su 100 por ciento.
No es justo que sólo tú lo des.
3. Recuerda, si te esconde no es amor.
Si en algún momento tu amor ha omitido su relación contigo o no la reconoce, debes abrir los ojos a los motivos que lo orillan a esconder su vínculo.
4. Cambias toda tu rutina para estar con él.
Está bien hacer sacrificios para la persona amada, pero no puedes estar matándote en mil compromisos para poder tener tiempo para él.
Tus responsabilidades y obligaciones también deben ser tu prioridad, hacer lo prudente y lo que te dé paz es más que suficiente.
5. Pides perdón más veces que las que deberías.
Con tal de llevarla en armonía asumes errores que no son tuyos, cuando en realidad debes hacerle ver a la otra persona que también es responsable de las consecuencias de sus actos.
6. Tus cambios de humor giran alrededor de él.
Si estás bien con él estás de buenas, si te enojaste con él estás que te lleva.
En realidad tu estado de ánimo y emociones no debería depender de nadie, sólo de ti.
7. Siempre estás disponible para él.
Una cosa es hacerle espacio entre tus ocupaciones y otra es que siempre que él te requiera estés disponible.
Debes de dedicarle la energía y el tiempo que se merece, no el que tus ganas digan, (a menos que lo hagas todo con consciencia y sepas a lo que te atienes).
Hacer las cosas mal es tratar de hacer todo bien para la otra persona olvidándote de tus propias convicciones y necesidades.