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Regina Blandón habló sobre su cuerpo y la constante presión de verse «flaca»

Lo dijo en Instagram

Ama tu cuerpo

Regina Blandón es una actriz que siempre tiene una sonrisa en el rostro, pero ahora se puso seria para mandar un mensaje sobre su cuerpo y la constante presión de verse «flaca».

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Y es que seamos empáticas, muchas mujeres sentimos por autocrítica, que debemos bajar de peso o rechazamos la flacidez de nuestro cuerpo.

Pero qué pasa cuando, además de nosotras mismas, la sociedad, a través de cámaras de televisión, se suma a esa crítica sin piedad.

Todas las famosas están en constante presión por verse bien, no sólo ante ellas, sino ante la cámara, productores de televisión, editores de revistas, marcas, patrocinios…

Ellas, están sometidas a un «extra», son más quienes por su trabajo, las juzgan por su apariencia.

Si bien, (desafortunadamente) puede ser un «gaje del oficio», eso no quita que sea incómodo y desgastante.

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Regina habló sobre su cuerpo en Instagram

La actriz, que podemos ver en Me Caigo de Risa o en algunas producciones disponibles en Netflix, subió dos fotos en su cuenta oficial de Instagram con un top y un chon cachetero.

El mensaje que acompañó las imágenes es el siguiente:

El otro día me comentaron en una foto: “enseñándonos la lonja” y no he parado de pensar en lo dlv que estamos.

🚨Advertencia: este post no es para que me digan “no, pero no hagas caso, no, pero así te ves bien”, no me estoy tirando al piso para que los likes me reanimen o porque quiero atención.

Es por si alguien también le habla de la chingada a su cuerpo por no verse de cierta forma (la que cada quien haya idealizado para sí mismo) y para apapacharnos un poco más.

Estas me las tomé hace poquito mientras me arreglaba (qué palabra de la chingada usamos para hablar de cuando nos maquillamos o nos peinamos, como si antes uno estuviera descompuesto).

Estaba cantando y bailaba sola y estaba muy contenta y dije “mira, me siento guapa hoy, la verdad” y me tomé las fotos y seguí con mis actividades.

Y las vi al día siguiente cruda y en chinga dije: “es que qué huevos: se me ve gorda la pierna, es que la panza, es que la lonja de atrás, es que debería estar más flaca, es que por qué no le echo más ganas, bla bla bla…”


Y así he sido toda la vida conmigo. Diario me levanto a pesarme y no saben lo dlv que me hablo.

Y desde muy chiquita me dicen: “bueno, es que a lo que te dedicas tú SIEMPRE tienes que verte de cierta forma, siempre te tienes que cuidar, siempre “arreglada”, siempre fit y “ay, qué bueno que enflacaste te ves MUCHO mejor”, etc etc etc etc…


Y no estoy en contra de ello, pero cuando uno no está en ese mood, o subió un poco de peso, o no tiene cierta complexión aunque le eche todas las ganas del mundo, o nomás no le da la vida para estar “de cierta forma”, no tiene por qué sentirse de la chingada, ¿no?

Cuando tengo un casting, lo primero que pienso en automático (y no es superficialidad, son años de operar así) es: “qué me voy a poner para que no se me vea alguna “lonja””, en vez de pensar en lo que más me pinches gusta hacer que es actuar.


No me estoy haciendo la vístima, en lo más mínimo, es poner afuera que nos podemos ver como queramos, que nos tenemos que tirar más buena onda (sobre todo a nosotros mismos) y que chasm quien quiera opinar sobre el cuerpo del de al lado (empezando por mandarnos a nosotros mismos alch). Ya no cabe más texto jajaja.

 

Ella lo explica muy bien, no se hace la víctima, sólo habla de lo que para ella, en su vida, en su industria, en su diálogo interno es «normal».

La reflexión es…

¿Hasta qué punto seguiremos permitiendo que esto suceda? Escala esto en tu vida y en tu entorno.

¿Por cuánto tiempo más seguiremos exigiéndonos ser de otra manera? Con cánones de belleza que quizá son imposibles para nuestra herencia genética y, más allá de eso,

¿Algún día dejaremos de estar preocupadas por la comida? La respuesta es sí, el día que en que cada una de nosotros lo decida.

Tú tienes la oportunidad de ejercer autocuidado no sólo de forma responsable sino conscientemente y llena de amor propio.

Permitirte escuchar las necesidades de tu cuerpo y las necesidades de tus emociones, y sí, a veces un helado de chocolate o una rebanada de pastel son felicidad.

¡Lo importante es lograr un equilibrio!

Cuidar nuestro cuerpo como el templo que habitamos, pero también darle sabores y momentos que despierten emociones nuevas y positivas.

Gracias, Regina Blandón por ser sincera y por darnos un punto de partida para cuestionarnos la relación que tenemos con nuestro cuerpo.

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