Si ya estás harta del calor y no aguantas más, debes saber que esto se pondrá peor, porque aún falta la canícula.
Así como lo lees, el período en donde hay más calor intenso y seco, no se ha hecho presente, pero falta poco para que llegue.
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Y con esto no queremos asustarte ni tampoco amargarte el día, sino que debes estar enterada y preparada para lo que viene.
¿Cuándo empieza la canícula?
La canícula en México es un periodo dentro del verano caracterizado por una disminución temporal de lluvias, cielos despejados y aumento de la radiación solar.
Su nombre se le atribuye a la constelación Can Mayor o Canícula para los romanos.
Ya que anteriormente se pensaba que el calor del sol se juntaba con la estrella Sirius (estrella con el mayor brillo), que se posicionaba del lado opuesto al astro en verano, lo cual producía aumento en la temperatura.
En muchos países de América Latina (como México y Centroamérica), la canícula ocurre normalmente entre julio y agosto y dura alrededor de 30 a 45 días.
Durante este tiempo las temperaturas suben mucho, disminuyen las lluvias (aunque sea temporada de lluvias) y puede haber sequías temporales.
En México, su inicio típico suele ser alrededor del 15 de julio y suele terminar a finales de agosto o inicios de septiembre.
No siempre es igual cada año; puede adelantarse o retrasarse un poco según el clima.
En lugares como la Ciudad de México, la canícula no siempre significa menos lluvia (porque el clima es más variable), pero sí puede haber días con sensación térmica más alta y periodos de sol intenso entre lluvias.
¡Ojo con esto!
La canícula puede tener un impacto importante en la salud, sobre todo por el calor extremo y la deshidratación. No es solo incomodidad; en ciertos casos puede volverse peligrosa.
Durante este periodo aumentan los riesgos de:
– Deshidratación: por pérdida excesiva de líquidos y sales.
– Golpe de calor: cuando el cuerpo ya no puede regular su temperatura.
– Agotamiento por calor: fatiga, mareo, sudoración excesiva.
– Problemas gastrointestinales: los alimentos se descomponen más rápido.
– Empeoramiento de enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias).
Los síntomas de alerta incluyen: mareo o confusión, náuseas o vómito, dolor de cabeza, piel muy caliente o seca y fiebre alta. Si aparecen, hay que actuar rápido.
Medidas para protegerte
1. Hidratación constante.
Toma agua aunque no tengas sed y evita el exceso de alcohol, refrescos o cafeína.
2. Evita el sol intenso.
Especialmente entre 11:00 y 16:00, busca sombra o espacios frescos.
3. Ropa adecuada.
Usa ropa ligera, clara y suelta. Siempre usa gorra o sombrero y lentes de sol.
4. Alimentación segura.
Lava y desinfecta bien los alimentos. Evita comida en mal estado.
5. Mantén tu casa fresca.
Ventila en la mañana o noche y usa ventiladores o aire acondicionado si es posible.
6. Cuida a los más vulnerables.
Niños, adultos mayores y personas enfermas necesitan más atención.
Si el calor te está afectando más de lo normal, no lo ignores. El golpe de calor puede avanzar rápido y requiere atención médica.
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