Si siempre te la pasas diciendo que no sufres de ansiedad y que nada te preocupa, es momento de retractarte.
Porque te encanta decir que estás bien, cuando no es así. Y principalmente, porque tu cuerpo te está delatando.
Así como lo lees, él de forma inconsciente hace una serie de cosas que dejan ver que sufres de ansiedad.
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Hay varias conductas cotidianas que muchas personas hacen en “piloto automático” y que pueden estar relacionadas con la ansiedad.
No significan por sí solas que tengas un problema clínico, pero sí pueden ser señales de que tu mente está más tensa de lo normal. A continuación, te hablamos sobre ellas:
Cosas que haces sin darte cuenta y revelan que sufres ansiedad
1. Mover el cuerpo constantemente.
Balancear la pierna, jugar con objetos, tronarte los dedos o morderte las uñas es una forma de liberar tensión acumulada.
No es un tic como tal ni tampoco un hábito, sino una acción inconsciente de que no estás cómoda.
2. Revisar el celular compulsivamente.
Aunque no haya notificaciones, buscar distracción constante puede ser una manera de evitar pensamientos incómodos.
Si revisas el celular mucho, pon un microobstáculo, es decir: deja el celular en otra habitación. No es fuerza de voluntad, es diseño del entorno.
3. Pensar en exceso (overthinking).
Repasar conversaciones, imaginar escenarios negativos o anticipar problemas que aún no existen es una clara señal de que sufres de ansiedad.
Si sobrepiensas mucho, prueba esto: escribe en una nota “¿Esto es un problema real ahora o una posibilidad?”.
Si es una posibilidad, pospón pensarlo (literal: “Lo veo a las 6 pm”). De esta forma entrenas a tu mente a no engancharse.
4. Tensión corporal sin darte cuenta.
Es decir, siempre tienes la mandíbula apretada, los hombros rígidos o dolor de cuello frecuente.
Para combatirlo, haz un escaneo rápido 3 veces al día: “checa” mandíbula, hombros y manos. Relaja conscientemente 10 segundos cada zona.
5. Dificultad para descansar.
Sentirte cansada, pero no poderte “desconectar”, especialmente al intentar dormir.
Si esto te pasa, haz un “cierre mental” antes de dormir, es decir: anota los pendientes del día siguiente. Tu cerebro se calma cuando deja de “recordar por si acaso”.
6. Procrastinar o evitar cosas.
Posponer tareas no por flojera, sino porque te generan incomodidad o presión interna, no es algo normal ni algo que le pasa a alguien que está “bien”.
Para solucionar esto, haz la tarea en solo 5 minutos, no más. El objetivo es empezar, no terminar; eso rompe la resistencia.
7. Necesidad de control.
Revisar varias veces algo (mensajes, trabajo, puertas) para asegurarte de que “todo esté bien”.
Si haces esto, comienza a limitarte a una sola verificación consciente y dilo en voz alta o para ti: “Ya está revisado”. Suena simple, pero entrena el cerebro.
8. Cambios en hábitos.
Comer de más, perder el apetito o buscar alimentos muy específicos como forma de regular las emociones es señal de que sufres de ansiedad.
Lo importante aquí es el patrón y la intensidad. Si te pasa ocasionalmente, es bastante humano.
Pero si notas que varias de estas conductas son frecuentes, intensas o interfieren con tu vida diaria, podría valer la pena prestarles atención.
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