Muchas veces crees que no alcanzas tus metas por culpa de alguien más o porque no tienes lo suficiente, pero la realidad es que saboteas tus logros.
Así como lo lees, tú eres la única persona culpable de que no llegues a la meta final y alcances lo que siempre has deseado.
Te recomendamos:
Señales de que él no está emocionalmente disponible (aunque parezca que sí)
Cosas que debes hacer ya para cerrar el ciclo con tu ex
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Lo sabemos, esto te parece ilógico, porque tú te esfuerzas mucho en lograr grandes cosas y jamás arruinarías tus metas, y tienes razón.
El problema está en que lo haces de manera inconsciente, estás cubriendo expectativas ajenas o no confías lo suficiente en ti, es decir, te saboteas sin querer.
Por esto, si ya no quieres quedarte a nada de alcanzar tus sueños, debes ver las cosas que haces y con las que te metes el pie:
Formas en las que saboteas tus logros
1. Perfeccionismo extremo.
Querer que todo salga “perfecto” antes de avanzar es una manera en la que te saboteas, porque retrasas decisiones, te provoca miedo a equivocarte y paralizas la acción.
No llegas nunca a la meta porque sientes que algo no está “listo” o “perfecto” y nunca lo estará; por esto, debes seguir avanzando y confiando en ti.
2. Procrastinación disfrazada de productividad.
Te ocupas en tareas pequeñas para evitar lo realmente importante, por lo que avanzas poco en lo que sí cambia tu vida.
Necesitas ver que haces mucho, pero no lo esencial para lograr tus metas.
3. Miedo al éxito.
Sí, también se le puede temer llegar a la cima, no solo al fracaso. Sabrás que sufres de esto porque inconscientemente bajas el ritmo cuando algo empieza a salir bien.
Crees que no podrás con eso o que algo delatará que no tienes lo suficiente y por eso dejas de avanzar o te saboteas con acciones “tontas”, para que no descubran que eres un fraude.
4. Compararte constantemente.
Mirar el progreso de otros y minimizar el tuyo te roba motivación y confianza. Lo peor es que sientes que nunca es suficiente y sigues haciendo más, pero volvemos al punto número 2, en donde haces cosas que no te ayudan a triunfar.
5. Síndrome del impostor.
Crees que no mereces lo que has logrado y comienzas a dudar de tus capacidades y evitas nuevos retos.
Le atribuyes tu éxito a la suerte, a otras personas o a que alguien se compadeció de ti, pero no puedes ver todo tu talento y esfuerzo.
6. No poner límites.
Decir “sí” a todo te sobrecarga y descuidas tus propias metas; lo peor es que estás agotada, pero sigues aceptando más.
Porque crees que cuando sea tu turno, los demás te van a ayudar, pero es poco probable que eso pase, ya que solo se están aprovechando de ti.
7. Falta de constancia.
Empiezas con mucha energía y abandonas pronto, porque nunca alcanzas el punto de consolidación.
Te saboteas porque tienes muchos proyectos iniciados, pero pocos terminados o casi ninguno.
8. Diálogo interno negativo.
“Seguro lo arruino”, “no soy tan buena”, “aún me falta mucho”; son frases que condicionan tus decisiones y rendimiento.
Necesitas ver que tu voz interna es más crítica que constructiva.
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.