Hace poco una chica en TikTok hablaba del dolor de no ser elegida por ningún hombre, es decir, ya tenía más de 30 y nunca había tenido una relación amorosa.
Ella contaba que ningún hombre la había querido; a pesar de que tenía buenas cualidades, no era elegida y todas las demás mujeres a su alrededor sí lo eran.
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Ella no lo contaba desde el rencor, la envidia o los celos, sino desde el dolor y el sentirse no suficiente.
Y el no ser elegida no es sobre los hombres, sino que toca tu autoestima, el sentido de valor y la necesidad de sentirnos deseadas o importantes.
Por esto, si estás pasando por esto, no debes sentirte pequeña o creer que hay algo mal en ti, sino que debes ver que estás viendo la situación desde la perspectiva equivocada.
¿Cómo superar no ser elegida por ningún hombre?
1. Que no te elijan no define tu valor.
El deseo romántico no es una medida justa del valor personal, porque está lleno de factores arbitrarios como el momento vital, heridas no resueltas, patrones inconscientes, miedos al compromiso, gustos limitados, incluso la disponibilidad emocional del otro.
Muchas mujeres valiosas, atractivas e increíbles han pasado años sin ser “elegidas” y eso no les quita valor, sino que las vuelve más poderosas.
2. Distingue rechazo de desinterés estructural.
No ser elegida no siempre significa “no soy suficiente”. A veces significa: estás disponible para personas emocionalmente no disponibles.
Repites un tipo de vínculo donde tú das más y te mueves en entornos donde no encajas (no por defecto, sino por contexto). Tu valor no necesita cambiar para que cambien los resultados.
3. Deja de ponerte en el lugar de “esperar ser elegida”.
Cuando toda tu energía está en “¿algún día me elegirá alguien?”, entregas el poder a alguien más y empiezas a adaptarte, a callarte, a aguantar menos de lo que mereces.
La idea importante es: “¿Yo elegiría a esta persona para mi vida?”, y esto no te convierte en una mujer arrogante, sino en alguien con dignidad.
4. Trabaja el duelo.
Sí, es un duelo y por eso debes llorar por la expectativa de ser deseada fácilmente, la idea romántica de “algo llegará solo” y el cansancio de intentarlo.
Negarlo no ayuda; por esto, permítete estar triste; esto no te hace débil, te hace humana.
5. Construye tu identidad fuera del deseo masculino.
Si tu autoestima depende de ser elegida, siempre estarás en riesgo. Mejor pregúntate: ¿Quién soy cuando nadie me valida? ¿Qué me hace sentir viva, competente, orgullosa? ¿Qué partes de mí no tienen nada que ver con gustar?
Cuando tu vida se llena de sentido propio, la elección deja de ser una necesidad y se convierte en una opción.
6. Ojo con los mensajes internos.
Frases silenciosas como: “Algo debo tener mal”, “las otras sí, yo no”, “si fuera diferente…”
No son verdades absolutas, son tus heridas hablando, y las heridas no deben tomar decisiones sobre tu valor, sino que debes sanarlas para cuidar de ti.
7. Algún día vas a estar con el correcto.
No ser elegida no significa que nunca lo serás, pero incluso si eso tarda, tu vida no puede quedar en pausa esperando amor.
El amor sano llega cuando no estás intentando demostrar que mereces existir o que estás necesitada de él.
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