Si te cuesta poner límites o siempre te terminas retractando de ellos, es momento de ser más valiente y de proteger tu bienestar.
Porque si sigues permitiendo que otros hagan y deshagan contigo, solo terminarán lastimándote las veces que quieran.
Te recomendamos:
Banderas blancas que indican que deberías rendirte con esa relación
Cosas que te advierten que ese hombre no es tan fiel como dice
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Poner límites sin sentir culpa es una habilidad emocional; no es algo egoísta ni que te vuelve una mala persona.
La culpa aparece porque muchas veces nos enseñaron a priorizar a otros antes que a nosotras mismas. Pero si quieres ser feliz, necesitas cuidar tu bienestar emocional y poner límites, porque de lo contrario, siempre te sentirás mal contigo misma.
A continuación, te damos algunos consejos para priorizarte y no sentirte mal por cuidarte:
¿Cómo poner límites sin sentir culpa?
1. Cambia la idea de “poner límites”.
Un límite no es un castigo ni un rechazo, es cuidarte, ser honesta contigo misma y con los demás, evitar resentimientos y mejorar la relación a largo plazo.
Los pones porque las acciones de los demás te incomodan y te hacen daño, así que deja de sentirte incómoda o mal por ponerlos y enfócate en que al hacerlo, te sentirás mejor.
2. Distingue la culpa real de la culpa aprendida.
Es decir, la culpa real es que hiciste algo injusto o dañino y la culpa aprendida es la incomodidad por decir “no”, aunque no estés haciendo nada malo.
Si nadie está siendo lastimado, no hay culpa que justificar; solo te haces respetar cuando pones un límite, no estás siendo la villana de la historia, solo alguien que procura su bienestar.
3. Usa límites claros y simples.
Sobreexplicar alimenta la culpa, y le hace creer a la otra persona que no está haciendo nada malo, cuando en realidad sí lo hace.
Evita dar largas excusas o pedir permiso para decidir; necesitas ser firme al poner límites, porque si dudas, la otra persona te hará creer que te equivocas o exageras y, sobre todo, que puedes seguir soportando sus malos tratos.
4. Tolera la incomodidad inicial.
La culpa no significa que estés mal, significa que estás cambiando un patrón. Así que, respira, mantente firme y confía en tu intuición.
La incomodidad baja con la práctica; por esto, menciónalo las veces que sean necesarias.
5. La reacción del otro no es tu responsabilidad.
Sé respetuosa y firme al comunicar tus límites, pero si alguien se enoja o se decepciona, no es tu labor hacerle cambiar de opinión.
Eso habla de sus expectativas, no de tu valor, y tu límite sigue siendo válido.
6. Practica primero contigo.
Empieza con límites pequeños, por ejemplo: no contestar de inmediato, decir “déjame pensarlo” y cancelar planes que no quieres hacer sin justificar de más.
Cada límite refuerza tu autoestima y te hace ver que no estás siendo una mala persona, simplemente te estás procurando y eligiendo.
Porque tú eres la persona más importante de tu vida y debes tratarte como tal.
Y si aún te cuesta o crees que vas a ceder, ten presente esta frase en tu mente: “Puedo ser una buena persona y aun así decir no”.
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.