Si últimamente te la vives pensando en el pasado y en lo que te hizo daño, es momento de sanar las heridas emocionales del ayer.
Porque seguir viviéndolas en tu mente y en tu corazón solo te está haciendo daño, tanto, que no te permite avanzar y ser feliz.
Te recomendamos:
Así puedes superar a un hombre que no fue claro contigo
Razones por las que siempre atraes el mismo tipo de hombres
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Sanar las heridas emocionales del pasado es un proceso, no un evento puntual, por lo que habrá días buenos, malos y algunos en los que retrocedas.
Pero no se trata de olvidar lo que pasó, sino de dejar de vivir desde esa herida.
A continuación, te contamos lo que puedes hacer para superar lo que ya no fue y seguir adelante sin sentir culpa y sin arrastrar el ayer.
¿Cómo sanar heridas emocionales del pasado?
1. Reconoce la herida (sin minimizarla)
Decirte “ya deberías haberlo superado” no ayuda, ni tampoco que hagas como si nunca pasó nada. Lo que dolió, dolió.
Ponerle nombre, por ejemplo: abandono, rechazo, traición, humillación, injusticia, es el primer paso para sanar las heridas emocionales.
Pregúntate: ¿Qué parte de mí fue lastimada y qué necesitaba en ese momento? Necesitas tener claridad para poder resolver ese conflicto.
2. Permítete sentir (sin juzgarte).
Muchas heridas siguen abiertas porque nunca se sintieron del todo, así que llora si hace falta, siente enojo sin culparte y escribe lo que nunca dijiste. Sentirte vulnerable no te hace débil, te libera.
3. Deja de revivir la historia.
El pasado ya ocurrió, pero revivirlo mentalmente lo mantiene activo y provoca que siga doliendo como el primer día.
Cuando notes que vuelves a la herida, nómbralo: “Esto es una memoria, no el presente”, respira profundo y vuelve al ahora.
La sanación ocurre cuando el recuerdo ya no controla tu emoción.
4. Cambia el diálogo interno.
Las heridas suelen dejar creencias como: “No soy suficiente”, “siempre me abandonan” y “no puedo confiar en nadie”.
Es momento de cuestionarlas y preguntarte: ¿Esto es un hecho o una conclusión que hice desde el dolor? ¿Qué le diría hoy a mi yo del pasado? Háblate como lo harías con alguien que amas y verás cómo te sientes mejor contigo misma.
5. Pon límites (aunque duela).
A veces las heridas emocionales siguen abiertas porque sigues permitiendo lo mismo; sanar implica aprender a decir: “no”, “hasta aquí”, “me cuido” y “no quiero esto en mi vida”.
Pueden ser incómodos y difíciles de comunicar, pero debes tener presente que los límites no castigan a otros, te protegen a ti.
6. Perdona (no como obligación).
Perdonar no es justificar ni reconciliarte, es soltar el peso emocional que sigues cargando y, a veces, el perdón más importante es hacia ti.
7. Acompañamiento profesional.
Hay heridas que no se sanan solas, y pedir ayuda es valentía, así que no dudes en acudir a terapia psicológica o terapia de trauma.
No tienes que hacerlo todo sin apoyo; si pides ayuda, verás que tienes una gran red de amigos y personas que quieren lo mejor para ti.
8. Paciencia y compasión.
Sanar no es lineal; habrá avances y retrocesos, eso no significa que estés fallando, solo estás viviendo el proceso para cerrar esa herida.
Sabrás que estás sanando cuando recuerdas el pasado sin que te rompa por dentro.
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.
