Si estás harta de ser migajera o quieres de vuelta tu dignidad, es momento de dejar de aceptar migajas emocionales.
Lo sabemos, es difícil hacerlo, sobre todo si ya lo has convertido en un hábito o sigues pensando que ese hombre cambiará.
Te recomendamos:
Así puedes preparar deliciosos tamales de elote
3 cosas en las que no gasta una mujer inteligente
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Pero si ya llevas meses o años rogando por migajas emocionales y no has obtenido absolutamente nada, es momento de darte tu lugar y alejarte de ese sitio en donde no obtendrás nada.
Dejar de aceptar migajas emocionales no es solo una decisión, es un proceso interno de reconexión contigo misma. Y es importante que comiences a hacerlo si quieres estar en una relación sana y encontrar al amor de tu vida.
A continuación, te decimos qué puedes hacer para darte tu lugar y cuidar tu corazón
¿Cómo dejar de aceptar migajas emocionales?
1. Reconoce el patrón.
Pregúntate con honestidad: ¿Me siento elegida o solo disponible? ¿Recibo lo mismo que doy? ¿Me da paz o ansiedad?
Lo que duele no es amar, sino esperar lo que nunca llega. Por esto, debes ver que él no va a cambiar y que seguir ahí es perder tu tiempo y tu amor propio.
2. Deja de romantizar el esfuerzo mínimo.
Que te escriba una vez al mes, aparezca de vez en cuando o te diga “te extraño” no es amor, es lo básico.
El amor sano es constante, no intermitente. Así que, debes ver sus acciones como lo que son, migajas emocionales, que nunca te van a llenar.
3. Fortalece tu autoestima.
Cuando te valoras, no negocias el respeto, no ruegas atención y menos te conformas con “lo que hay”. Y para tenerlo claro, necesitas repetirte lo siguiente: “No pido demasiado, pido lo correcto”.
Incluso, es importante que veas lo valiosa que eres y que otras personas sí lo ven, y que ese hombre solo te está dando por hecho.
4. Pon límites claros (y cúmplelos).
Un límite sin consecuencia no es un límite. Por esto, si no hay coherencia, te retiras y, si no hay claridad, no te quedas esperando.
No es castigo, es autocuidado. Así que deja de permitir cosas que te lastiman.
5. Tolera la incomodidad de soltar.
Soltar duele porque el cerebro se acostumbró a pequeñas dosis de afecto. Es un síndrome de dependencia emocional, no falta de amor propio.
El vacío inicial no significa que te equivocaste, significa que estás sanando.
Solo debes seguir adelante y poco a poco ese sufrimiento se convertirá en algo que ya no existe más en tu vida.
6. Cambia la pregunta.
No preguntes: “¿Por qué no me elige?”, mejor pregúntate: “¿Por qué yo me quedo donde no me eligen?” Ahí empieza el verdadero cambio.
Ya que verás que el único error que estás cometiendo es seguir esperando amor de un hombre que solo te está dando migajas emocionales.
7. Rodéate de relaciones que sí sumen.
Desde tus amistades, familia, compañeros de trabajo o lugares en donde sí te vean, escuchen y te valoren. Eso recalibra tu estándar emocional y te hace ver que tú mereces algo mejor.
Recuerda, no aceptas migajas porque seas débil, sino porque aprendiste a sobrevivir con poco. Pero ahora sabes que mereces el pan completo.
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.
