A mí me pasó, durante mucho tiempo estuve esperando la relación perfecta, o al menos, aquella que me hiciera feliz y cuando llegó, lo arruiné, arruiné todo…
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«No me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar»
Era con alguien que me amaba, que confió en mí, que me dejaba ser yo misma, era un hombre excepcional, me impulsaba a ser mejor y apoyaba mis decisiones.
Llegó a mi vida cuando yo estaba un poco desubicada y aunque en el fondo sabía que él era bueno para mí, me portaba mal con él.
Mientras él me extrañaba, yo trataba de aferrarme a mi «libertad» me daba pavor quedarme en una relación formal y con él las cosas iban en serio.
Quizá fue mi juventud, quizá mi inmadurez tardía, quizá fue la consecuencia de las miles de decepciones amorosas que tuve antes, pero lo que estoy segura que sí fue es una lección de vida.
Yo jugaba con él al sentirme amada y disfrutar que él siempre me buscaba.
Cuando terminamos, porque obviamente lo llevé el límite, entendí que me equivoqué en 5 cosas básicas y como no quiero que te pase lo mismo y dejes ir al amor de tu vida por atravesar un mal momento, esto es lo que debes hacer:
1. Siempre sé tú.
No dejes que las personas o circunstancias cambien tu esencia, sé paciente y no despegues los pies de la tierra por un mal momento.
2. No des el amor por hecho.
El amor es algo que debe procurarse, no pienses que es infinito. Mientras más lo cuides más durará.
3. No juegues con el poder que te da saberte amada.
No pienses que si alguien te ama, siempre estará ahí a pesar de todo lo que hagas, en realidad, ellos deben amarse a sí mismos y deben ponerse antes que el amor que te tienen.
4. No abuses de la confianza que te tienen.
Agradece la confianza que te tienen y úsala para bien, no malgastes ese hermoso y saludable gesto, no lo desaproveches.
5. Ama sin desapego pero con voluntad.
Es decir, ama sin miedo y con ganas, ámate pero permítete amar a otro.
El amor de mi vida me enseñó a ser menos impulsiva y a no dejar ir a la mala lo que nunca podré recuperar.