«El amor como la suerte, llega cuando no la llaman, nos instala en la confusión y se esfuma como niebla cuando intentamos retenerlo. Desde el punto de vista de su valor estimulante es, por tanto, lujo de unos cuantos afortunados, pero inalcanzable para quienes no han sido heridos por su dardo.» – Isabel Allende.
Te puede interesar
-Esta zona hará que un hombre sienta mucho placer (y no es el punto G)
-Cómo olvidar rápidam ente a ese nuevo crush que no te va a pelar
Sí, la escritora chilena tiene razón, el amor y la suerte llegan solos.
Pero en nuestra vida cotidiana vamos dispuestas a pasar de todo con tal de un día conquistarlos, sobre todo el amor.
Debemos de entender que no siempre saldrán las cosas como esperamos, la vida es compleja y en cada amanecer nos regala el azar para hacer de nuestro destino la suma de nuestras decisiones.
Si tu vida amorosa se resume a tropiezo tras tropiezo debes estar conciente de que algo no está funcionando:
1. Estás obsesionada.
No sólo deseas estar acompañada, tener una pareja se está haciendo una necesidad con toques de obsesión.
2. Estás idealizando las relaciones.
Ves sólo lo bonito de estar en una relación y quieres lo mismo, pero ¿qué tan segura estás de querer los problemas que tienen las parejas?
3. Te permites estar en donde sabes que no debes.
Reconocer y aceptar que estás en momentos en los que no deberías sería de gran ayuda, es momento de que cotices tus propios sentimientos, ¡ah! Por supuesto tu propio tiempo, deja de regalar tu compañía.
4. La pasión y el deseo no siempre terminan en amor y viceversa.
La vida real y las relaciones son complejas, pocas veces pasa lo que ves en las películas y cuando pasa siempre hay consecuencias reales.
La atracción, la pasión y el deseo no significan amor; el amor no garantiza que la atracción, la pasión y el deseo no acaben o se comporten en su contra.
5. El amor se construye con más de una persona.
Ni tú sola puedes hacer que alguien te ame ni alguien podrá sostener la relación si no lo amas, el amor exige correspondencia respetando la personalidad de cada uno.
¿Qué tienes que hacer?
Ámate y dedícate a ser feliz tú, cultiva tu corazón con compañías sanas y pensamientos positivos.
Deja que las cosas fluyan, no insistas donde sabes que no te aprecian, empieza por admitir que eso pasa y aléjate de quienes te lo hacen.
Sé libre de ti misma y de tu necesidad o necedad de compañía, enséñale al universo que tienes la paciencia para esperar lo que sí vale la pena.