Si recientemente te sentiste mal de repente y no supiste qué sucedió, podría ser que se te bajó la presión.
Y sí podría deberse a los excesos que has tenido, a la genética o a la edad.
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La presión arterial baja (hipotensión) significa que la sangre está ejerciendo menos presión de lo habitual sobre las paredes de las arterias.
No siempre es peligrosa, ya que algunas personas tienen cifras naturalmente bajas y se sienten perfectamente. El problema es cuando la presión baja lo suficiente como para reducir temporalmente el flujo de sangre al cerebro y otros órganos, produciendo síntomas.
¿Por qué puede hacerte sentir mal?
Cuando te levantas, haces ejercicio, pierdes líquidos u ocurre alguna otra situación que disminuye la presión, el cuerpo normalmente responde aumentando el ritmo cardíaco y contrayendo los vasos sanguíneos.
Si esa compensación no es suficiente, puede llegar menos sangre al cerebro durante un momento, por eso puedes sentir:
– Mareo o aturdimiento: llega menos flujo sanguíneo al cerebro.
– Vista borrosa o «negra»: puede aparecer cuando la presión cae rápidamente.
– Debilidad o cansancio: los músculos reciben temporalmente menos aporte de sangre.
– Náuseas o sudor frío: Son respuestas del sistema nervioso ante la caída de presión.
– Desmayo: Si la reducción del flujo cerebral es importante, puedes perder brevemente el conocimiento.
¿Qué cosas hacen que se te baje la presión?
1. Deshidratación: por calor, sudoración, vómitos, diarrea o simplemente beber poca agua.
2. Levantarse demasiado rápido: se llama hipotensión ortostática. La sangre se acumula momentáneamente en las piernas y el cuerpo tarda en compensarlo.
3. No haber comido durante mucho tiempo: especialmente si además estás deshidratada.
4. Calor intenso: los vasos sanguíneos se dilatan y puede disminuir la presión.
5. Alcohol: Puede favorecer la dilatación de los vasos y la deshidratación.
6. Algunos medicamentos: por ejemplo, para la presión arterial, diuréticos y otros.
7. Pérdida de sangre: puede provocar una caída importante de la presión.
8. Algunas enfermedades o alteraciones del corazón, las hormonas o el sistema nervioso también pueden causarla.
¿Cómo saber si realmente se te bajó la presión?
Los síntomas por sí solos no permiten confirmarlo; lo mejor es medirla con un tensiómetro.
Como referencia, una presión de menos de 90/60 mmHg suele considerarse baja, pero una cifra aislada no necesariamente significa que exista un problema.
Por ejemplo, alguien puede tener 88/58 y encontrarse bien, mientras que otra persona puede sentirse muy mal con una cifra que normalmente sería aceptable para ella.
Y si estás mareada, no conduzcas ni te levantes de golpe; siéntate o acuéstate y toma agua si puedes hacerlo con seguridad. Quédate quieta unos minutos y respira tranquilamente.
Cuando te sientas mejor, incorpórate lentamente: primero siéntate, espera un poco y después ponte de pie.
¿Cuándo sería una emergencia?
– Hay desmayo y no te recuperas rápidamente la conciencia.
– Tienes dolor en el pecho o dificultad para respirar.
– Estás muy confundida o no respondes normalmente.
– Tienes debilidad repentina de un lado del cuerpo, dificultad para hablar u otros signos neurológicos.
– Tienes un sangrado importante.
– Estás extremadamente débil, fría o sudorosa y no mejoras.
– Presentas una presión muy baja acompañada de síntomas importantes.
También es buena idea consultar con un médico si estos episodios se repiten, aunque te recuperes sola, porque conviene averiguar la causa.
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