Muchas personas aseguran que tener intimidad después de una pelea o discusión provocará que su relación sea mejor.
Porque después de un momento de tensión, el deseo y el placer aumentan; incluso, la intensidad sube aún más y hace que el momento sea mil veces mejor.
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Aunque también están las personas que aseguran que tener intimidad después de una acalorada discusión con la pareja no es la mejor.
Porque aún están enojados, la química no se da o las cosas podrían confundirse y llevarse a lo tóxico.
Sin embargo, los expertos dicen que puede ser una buena idea en algunas situaciones, pero depende mucho de cómo fue la pelea, si el conflicto quedó resuelto y cómo se sienten ambas personas.
Y si tú quieres hacerlo con tu pareja, te contamos los pros y los contras de tener intimidad después de estar enojados:
¿Cuándo es una buena tener intimidad después de una discusión?
1. Ayuda a reconectar emocionalmente.
Después de una discusión, puede existir una necesidad de sentirse cerca de la otra persona y el contacto físico puede transmitir afecto, seguridad y reconciliación.
2. Reduce la tensión.
La intimidad suele generar liberación de sustancias asociadas con el bienestar y la vinculación emocional, lo que puede disminuir el estrés y la sensación de distancia.
3. Refuerza el compromiso.
Para algunas parejas, es una forma de expresar: “Seguimos juntos a pesar del conflicto”.
4. Facilita la comunicación posterior.
Algunas personas se sienten más abiertas y receptivas después de un momento de cercanía física.
Cuando no es una buena idea hacerlo
1. Si se usa para evitar el problema.
La intimidad no reemplaza una conversación necesaria y, si el conflicto queda sin resolver, puede reaparecer más adelante.
2. Si uno sigue muy enojado o herido.
Tener relaciones mientras uno de los dos aún se siente resentido puede generar más incomodidad que cercanía.
3. Si existe presión o manipulación.
Nunca debería sentirse como una obligación, una forma de pedir perdón o una condición para reconciliarse.
4. Si hubo faltas graves de respeto o agresión.
Cuando una discusión incluye violencia física, amenazas o abuso emocional, la prioridad debe ser la seguridad y abordar el problema de fondo, no la intimidad.
¡Esto es esencial!
La intimidad después de una pelea suele ser más saludable cuando ambos quieren hacerlo, el conflicto principal ya fue hablado o al menos reconocido, no se utiliza para “barrer el problema debajo de la alfombra” y ambos se sienten emocionalmente seguros.
Hacerlo puede fortalecer la conexión y ayudar a la reconciliación, pero funciona mejor como complemento de una buena comunicación, no como sustituto de ella.
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