A veces por más que una no quiera discutir, el mundo parece estar empeñado en darnos razones para hacerlo: sea con tu hermana, con tu mamá o con tu pareja, alguien saca nuestro peor lado.
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Sabemos que podemos llegar a ser dramáticas y tercas cuando discutimos, sin embargo hay que saber cuando hacerlo y cuando no. Estas son algunas discusiones que SÍ valen la pena tenerlas:
1. No cumplir con un acuerdo.
Ya sea recoger a los niños de la escuela, hacer las comprar, cocinar un día, entre otras cosas, si tu pareja y tu tenían establecido un acuerdo para todo lo anterior y no lo cumple, puedes hablarlo sin alterarte mucho para llegar a una pelea.
2. La manera de conducir del otro.
Puede que a ti te cueste trabajo estacionarte y no lo quieras admitir, puede que el se le aviente a los carros o se pase los topes… Sea cual sea, es una discusión presente en todas las parejas del mundo.
3. El orden de la casa.
¿Tu pareja es de los que deja la pasta de dientes fuera de su lugar o no mete la ropa sucia en el cesto que debe? Definitivamente su espacio necesita estar ordenado y limpio.
4. Su atención contigo.
Si tu pareja ha estado muy estresado, se han visto poco por la razón que sea, se vale tener una intervención para que te dedique el tiempo que necesitan como pareja.
Ahora los momentos en los que NO ganarás, aunque tengas los mejores argumentos:
5. Temas relacionados con su familia.
Al aceptar a nuestra pareja su familia viene con él. Puede que haya situaciones o actitudes que no nos agraden de algún miembro de su familia, pero él los conoce mejor. Es una discusión que no ganarás e inclusive puede terminar tu relación.
6. Su círculo social.
Así como nosotras podemos tener amigos y amigas que no sean de su agrado, él también los tendrá. No intentes separarlo o poner una distancia entre sus amigos y tu porque la única distancia que pondrá será contigo y ellos.
7. La manera en que se viste.
Los hombres no ponen tanto empeño en su outfit como nosotras. A menos que tengan un evento muy importante en el trabajo pedirán tu opinión, si no es el caso ni siquiera lo intentes porque no cambiará su estilo.
8. Algún vicio que tenga.
Si fuma mucho, pasa mucho tiempo haciendo ejercicio o toma, si tu pareja no quiere dejarlo no lo hará, no importa lo mucho que le insistas al final sólo conseguirás hostigarlo. Sólo ten cuidado si tiene problemas con la bebida: aléjate si llegas a ver que es una persona tóxica para tu vida.
Recuerda que para pelear se necesitan dos 😉