Hace casi 20 años que incursione al mundo de las relaciones amorosas y como era de esperarse no todo fue bueno, ni bonito ni barato.
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No fue bueno pero tuve experiencias bastante malas y sí, aunque de todo se aprende no te evita el trago amargo; tampoco fue bonito porque hubo dolor, lágrimas y una que otra decisión abrupta con consecuencias desagradables; resulto caro pues es una relación siempre es una inversión, de tiempo, de dinero, de energía… ¡de todo!
Entonces, luego de algunos años de relaciones fallidas, que claro, tuvieron sus «buenos momentos», llegó la persona que me cambió la vida ¡para bien!
Y estos fueron los 7 momentos que me hicieron escogerlo como compañero de vida, ya que después de besar algunos sapos por fin tengo alegre y en paz mi corazón.
1. El inicio.
Como muchas relaciones empezamos siendo novios y recuerdo como si hubiera sido ayer la cita en la que pasamos al siguiente paso.
Después de salir varias veces, por fin nos besamos (empezamos muy lento, en realidad no me urgía que se dieran las cosas y la cama esperó lo necesario en llegar), recuerdo que al terminar el beso pensé que eso cambiaría el tipo de relación.
Me cuestioné si deseaba que así fuera, me dije: ¿Estás lista para andar con alguien, otra vez? ¿Estás lista para VOLVER A CREER? recordé las cosas que me gustaban de él y la respuesta fue: ¡Sí!
2. El primer beso.
Aunque lo mencioné en el punto anterior, amerita una mención aparte.
Siempre había escuchado que me decían que cuando encuentras a la persona indicada, se siente… Yo no sabía a lo que se referían hasta ese primer beso.
Fue un beso con sabor a nuevo, fue como si el sabor de su boca me reseteara todas las sensaciones y volviera a vivir a través de sus labios.
Ha sido el mejor primer beso de toda mi vida, la química entre nosotros nos dio una probadita de lo que juntos podríamos crear.
3. Su protección.
Me considero una mujer que se sabe cuidar sola, sin embargo, a su lado me siento segura pues siempre está pendiente de mí.
4. Peleas importantes.
Cuando han surgido discusiones importantes pone de su parte para no dejar las cosas mal.
Incluso estando geográficamente distanciados, atiende o hace la llamada para poder dormir tranquilos.
5. No nos gusta lo mismo pero nos gusta darnos gusto mutuo.
Por ejemplo, a él no le gustan las hamburguesas, a mí no me gustan los tacos, pero de vez en cuando vamos a comer hamburguesas y otras veces vamos por tacos.
A veces cede él, a veces cedo yo, pero lo que buscamos es que ambos estemos contentos, así que cedemos para darle gusto al otro.
6. Por como trata a los otros.
Me gusta mucho como trata a otras personas sobre todo a las que son cercanas para mí, me gusta que las respeta y es abierto a, por ejemplo, convivir con mis amigos y familia.
7. Mi cuerpo lo confirmó.
Así como en el beso sentí una explosión cósmica, en la intimidad estamos conectados, somos compatibles y la pasamos muy bien. ¡¿Qué más puedo pedir?!
¿Te identificas con lo anterior? Si es así, siéntete afortunada de ya tener a tu lado a LA persona con la que que deseas compartir tu vida.