Si sientes que tu relación te está dando muchos dolores de cabeza, es momento de poner límites, por tu bien y el de tu pareja.
Porque si ya se están lastimando o haciendo cosas que no les agradan, necesitan tomar una pausa y darse el respeto que se merecen.
Te recomendamos:
Así te demuestra un hombre que no busca un compromiso (contigo)
Señales de que sigues resentida con tu ex
¡Échale un ojo al Facebook de Hey Hey Hello! 😉
Poner límites en una relación amorosa no significa querer menos a la persona ni ser fría. Significa dejar claro qué necesitas, qué aceptas y qué no estás dispuesta a tolerar para sentirte respetada y estar bien.
Ya que si estos no existen, podrían entrar en una dinámica poco saludable y hasta tóxica. Por esto, no tengas miedo de poner límites, porque son lo mejor para ti y tu pareja.
¿Cómo poner límites en una relación amorosa?
1. Identifica tus límites
Pregúntate: ¿Qué comportamientos me hacen sentir incómoda o faltado al respeto? ¿Qué necesito para sentir confianza y tranquilidad? ¿Qué cosas no quiero negociar? ¿Qué necesito conservar de mi vida personal, amistades, tiempo y espacio?
Algunos límites pueden ser sobre respeto, comunicación, privacidad, fidelidad, dinero, tiempo personal, contacto físico o discusiones.
2. Exprésalos de forma clara.
Un límite funciona mejor cuando hablas de lo que tú necesitas y harás, en lugar de intentar controlar a la otra persona.
Por ejemplo: “Necesito que podamos hablar de los problemas sin insultarnos. Si empezamos a insultarnos, voy a detener la conversación y retomarla cuando estemos tranquilos”. Eso es diferente de: “Tienes prohibido enojarte conmigo”.
3. Sé consistente.
Si estableces un límite, pero cada vez que se cruza lo ignoras, la otra persona puede entender que realmente no existe.
Un límite debe tener una consecuencia que tú puedas cumplir, no una amenaza.
Por ejemplo: “Si necesitas espacio, lo respeto, pero no voy a aceptar que desaparezcas durante días sin decirme nada. Si ocurre, tomaré distancia de la relación”.
4. No confundas límites con control.
Un límite es: “No quiero estar en una relación donde haya insultos” y control es: “No puedes hablar con esa persona porque yo lo digo”.
Los límites protegen tu bienestar; el control busca decidir por la otra persona.
5. Observa cómo responde tu pareja.
Tu pareja puede no estar de acuerdo con todos tus límites, y eso se puede conversar. Lo importante es si escucha, negocia y respeta.
Pero si cada vez que expresas una necesidad te ridiculiza, te culpa, te amenaza, te castiga con silencio o intenta hacerte sentir culpable por tener límites, eso es una señal importante para prestar atención.
Y algo fundamental: poner límites no garantiza que la otra persona los respete. A veces el límite más importante consiste en decidir qué harás tú si continúan cruzándolo.
Porque si a él no le importan tus sentimientos, necesitas ver que estás con el hombre incorrecto.
También te puede interesar: Señales de que tienes deficiencia de vitamina D
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.