Esta es una lección de amor y amor propio que no debes olvidar: Lo que quieres que te dé tu pareja, primero debes dártelo tú misma.
Ok, sabemos que no aplica tan literalmente pero queremos que te aprendas la frase y dejes que te guíe en tus relaciones amorosas, pero, sobre todo, en la relación que tienes contigo.
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¿A qué nos referimos con «Lo que quieres que te dé tu pareja, primero debes dártelo tú misma»?
Porque muchas veces, existen conflictos en pareja que ocurren por 2 cosas: expectativas y necesidades.
Empecemos por las expectativas
Las expectativas te llevan a creer que tu pareja cumplirá con ciertos «requisitos» que a ti te gustan, es decir, dirá lo que quieres escuchar, hará lo que tú quieres que haga, propondrá lo que tú quieres vivir y así, la relación será lo que TÚ quieres que sea, pero…
Ni tu pareja tiene la responsabilidad de cumplir con tus expectativas, ni debe tener la carga de hacerte feliz, y también debería importante lo que él quiere tener en la relación.
Ahora, las necesidades…
Para esto, pondremos un ejemplo. Si tú necesitas piropos, es válido, lo que es peligroso para ti es que, al no recibirlos de tu pareja, sientas que no te ves bien o que arreglarte no es suficiente.
Tu valor como persona no depende de lo que los otros opinen de ti o de lo que te digan.
Con el ejemplo del piropo, arréglate porque quieres, porque es para ti, porque tú te sientes bien así y date todos los piropos que deseas.
A tu pareja puedes externarle que para ti los piropos son importantes, incluso, puedes pedírselos, pero él tendrá la decisión de halagarte o no, esto no debe convertirse en un tema tuyo, ni de que no te veas bien o que haya sido en vano arreglarte.
Seguramente, te ves fabulosa y digna de cualquier halago, pero si tu pareja no lo hace es porque no tiene la capacidad y/o las ganas de hacerlo.
También hay que poner en perspectiva lo siguiente, si te relacionas desde ahí, quizá te involucres con alguien que sí te da piropos y así cumple con esa necesidad que tienes, pero que quizá hay otros aspectos básicos en los que rebasa tus límites.
Necesitar a tu pareja «no está mal» pero, necesitarlo «para sentirte bien contigo», sí es algo que debe corregirse.
Entonces, lo que quieres que te dé tu pareja, primero debes dártelo tú misma, después, como tema secundario y ya entre tú y tu pareja, podrás discernir cómo trabajarlo en equipo.
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