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Zonas azules: 5 lugares en los que la gente se olvida de morir

No es imposible vivir más de 100 años con una vida saludable y feliz

¿Conoces a alguien así?

Hay cinco lugares en la Tierra en los que la gente se olvida de morir: La Península de Nicoya en Costa Rica; Cerdeña en Italia; Icaria en Grecia; Okinawa en Japón y Loma Linda en Estados Unidos.

En todos ellos, designados por Dan Buettner -periodista y colaborador del National Geographic- como Zonas Azules, la gente no sólo es más longeva, sino que goza de una longevidad saludable y feliz.

El mismo Buettner explicó en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2018, su Power 9®, es decir las nueve características que comparten las personas que viven en las Zonas Azules (Power 9®, Blue Zones, 2016, www.bluezones.com/2016/11/power-9/)

1. Se mueven con naturalidad.

Por lo que no van a trabajar en auto para luego sobre-entrenarse para correr un maratón o hacer un Iron Man, sino que caminan todos los días para trasladarse y no sustituyen  el trabajo físico de las labores domésticas con aparatos eléctricos.

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2. Su vida tiene un propósito.

En Okinawa le llaman “Ikigai”, y es tan sencillo o complicado como tener respuesta a esta pregunta: ¿para qué me levanté hoy? Si tú lo sabes, podrías estar sumando siete años a tu esperanza de vida.

3. Tiene rutinas para relajarse.

Incluso la gente de las Zonas Azules se estresa a veces, pero a diferencia de nosotros, poseen mecanismos para despojarse de él: los okinawenses se toman 5 minutos al día para recordar a sus antepasados, los adventistas de Loma Linda hacen oración, los icarianos toman una siesta y los sardos se reúnen para un Happy Hour.

4. Se apegan a la Regla del 80%.

Que consiste en dejar de comer cuando el estómago está al 80% de su capacidad total. Sobrepasar ese límite y comer hasta la saciedad  puede significar la diferencia entre perder o ganar peso. Los habitantes de las Zonas Azules, hacen su última y más ligera comida por la noche.

5. Se alimentan con sabiduría.

Habas, frijoles, soya y lentejas son piedra angular de su alimentación, además de que su dieta está basada mayormente en vegetales, limitando el consumen carne a cinco veces al mes.

6. Toman vino.

Con excepción de los Adventistas de Loma Linda, los habitantes de las Zonas Azules consume entre uno y dos vasos al día de vino para acompañar los alimentos.

7. Practican algún credo.

Al parecer lo relevante, no es la denominación, sino el sentido de pertenencia a una comunidad religiosa. Los estudios muestran que asistir a servicios religiosos cuatro veces al mes, puede sumar de entre 4 y 14 años a tu esperanza de vida.

8. Su familia es su prioridad.

Por lo que cultivan su relación con padres y abuelos e invierten su tiempo, con amor y dedicación, al cuidado y educación de sus hijos.

9. Pertenecen a un círculo social.

Que les brinda apoyo, compañía y con quienes comparten los mismos hábitos, principios y estilos de vida.

En 2013 compré un plan funerario para mi abuela porque, aunque no estaba enferma, cumplía 80 años y según mi falta de juicio, la posibilidad de una eventualidad estaba a la vuelta de la esquina.

Cinco años más tarde, la octagenaria, oriunda de Irapuato  y chilanga a fuerza de quedarse, va por ahí de camino al mercado como desde hace seis décadas, despacito, haciendo nota mental de las accesorias que cambiaron de dueño y las casas que cambiaron de color; cuidando sus plantas y diciéndoles historias de su biznieto el más guapo, lo mismo que a Doña Lourdes y a las otras vecinas, a quienes también arrulla con los cuentos de cuando vivíamos en Veracruz.

Ahí sigue Doña Tuchis, lo mismo devorando los libros que mamá le deja al paso, que rompiendo el ayuno con un vasito de cerveza. Ahí nomás, refriendo frijoles y haciendo tortillas para almorzar el sábado y echándose un tequila el domingo.

Ahí nomás mi vieja, quien dedicando su vida a cuidarme, se está olvidando de morir.

Actualmente Buettner colabora con gobiernos y empresas del sector privado para trasladar el modelo de vida y bienestar de Las Zonas Azules a pequeñas comunidades de Estados Unidos, impulsando el cambio en políticas públicas, en el estilo de vida de sus habitantes, así como en las dinámicas sociales y de convivencia.


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