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Para amar bien no hay que amar en exceso y esto lo prueba

Y es que siempre las mujeres damos de más...

¿Te ha pasado?

Muchas mujeres solemos entregar todo en nuestra relación y ya cuando es demasiado tarde nos damos cuenta de que: Amar mucho no significa amar bien.

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Todo en exceso hace daño y aunque pensamos que el amor al límite no debería tener consecuencias negativas, en la realidad si las tiene y te las enumeramos:

1. Puede crear frustración.

Resulta que cuando amamos en exceso nuestras expectativas también suben y si por algo no se cumplen como esperamos nos puede crear frustración.

Este sensación de que no nos sale como esperamos una y otra vez nos puede bajar los ánimos y generar conflictos innecesarios con nosotras mismas, mismos que pueden repercutir en nuestra relación de pareja.

2. Somos demasiado permisivas.

Con tal de que nuestra pareja se sienta súper cómodo en la relación, podemos ser capaces de pasar por alto situaciones que normalmente no permitiríamos.

Por supuesto, esto a la larga crea problemas, la paciencia se pone a prueba y el tiempo es el encargado de aprobar los hechos.

3. Creamos inseguridades.

Inseguridades como los celos son un tema que pueden presentarse o no, pero todo va a radicar en el miedo a perder a la persona amada.

Entonces temes porque haya algo que te quite lo que amas y por lo que das todo.

4. Callamos lo que realmente sentimos y pensamos.

Todo lo anterior va de la mano con silenciar nuestras emociones con tal de llevar la fiesta en paz o para halagar a nuestra pareja.

Esto tiene consecuencias pues no estamos siendo auténticas en la relación.

¿Crees que amas en exceso?

Si no sabes qué hacer si amas en exceso lo que puede ayudarte es:

-Dejar de pensar todo el tiempo en tu relación.

Es decir, está padre enamorarse, amar y ser amado pero tu vida debe de girar en torno a tus aspiraciones más allá de la pareja.

Enfoca tu energía en hobbies, tu trabajo, tus amigos y, por ejemplo, comienza a frecuentar las amistades que tienes abandonadas por sólo pasar tiempo con tu pareja.

-Permitir que las peleas pasen.

No te sientas mal porque enfrenten una discusión, la realidad es que éstas también son necesarias, sirven para afianzar la relación y conocerse mejor.

-Primero cumple tus expectativas, después la del otro.

Esto es súper fácil de pensar, recuerda que tú eres tu prioridad.

-Ámate de la misma manera que amas al otro.

Si al otro le respetas sus horas de descanso, le procuras su comida, le motivas sus intereses, entonces haz lo mismo por ti.

Recuerda la frase de Antoine de Saint-Exupéry: “Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor”.

No cometas el error de amar tanto que ames mal.

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