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La línea del tiempo de los novios perfectos (y cómo tus prioridades cambian)

La estabilidad después de los 29 es que no te deje en visto

La estabilidad después de los 29 es que no te deje en visto

Cuando tenías 6 años el ideal de pareja era un príncipe de Disney. A los 12 tu papá era el mejor ejemplo de seguridad y compañía.

Después de las fantasías infantiles, cuando cruzas hacia la adolescencia, comienza un desfile de prototipos con los que todas soñamos tener una relación. Empezando por un modelo tipo BackStreet Boys y hasta llegar al hombre con el que realmente vas a compartir tu vida, la línea del tiempo de los hombres perfectos va cambiando según nuestras prioridades.

Entonces nuestra línea del tiempo va más o menos así:

El chico deportista y medianamente guapo

Entre los 14 y los 18 tu novio perfecto suele ser el chico guapo de la prepa, que generalmente juega soccer o americano y maneja un coche medianamente sporty. En estos años la prioridad es estar acompañada de lo que sea, alguien con quien puedas ir a una fiesta y sentirte segura al entrar de su mano.

En la adolescencia estamos tan concentradas en lo que proyectamos al mundo que rara vez importa la profundidad de la relación mientras haya compañía y diversión. Eso no significa que estas historias sean vacías… De hecho, muchas de nosotras recordamos a ese novio de la prepa con un cariño intenso, idolatrando las tardes de música y las noches al teléfono.

El bad boy con talento

Cuando entramos a la universidad la compañía empieza a ser mucho más relevante que el físico o las actividades que realicen. Aquí importa más encontrar una persona con sentimientos profundos y si además toca en una banda o tiene este aire de inadaptado social la relación se vuelve perfecta.

Entre los 19 y los 23 estamos descubriendo lo que queremos de la vida, lo que somos y las herramientas que tenemos para convertirnos en lo que buscamos. Entonces un bad boy es parte de franquear tus límites y descubrir nuevas emociones y sentimientos. Por eso dicen que el novio de la carrera rara vez es el hombre que se queda toda la vida.

El extranjero (o una versión light de cualquiera de los anteriores)

Después de una relación profunda e intensa como la que vivimos en la Universidad (sin importar lo larga que haya sido) necesitamos un tiempo de soltería y diversión y un chico extranjero suele ser la mejor apuesta para esto.

Alguien con quien no vaya a existir un compromiso a largo plazo (aunque haya excepciones) y que nos acompañe a bailar y reír mientras lo necesitemos.

El chico con ambiciones

Después de los 25 las cosas cambian seriamente y ahora buscamos alguien que tenga ambiciones, un trabajo y ganas de ser trascender. Las conversaciones profundas, los gustos compartidos, las amistades y la estabilidad se convierten en puntos importantes para tener una relación con alguien.

Si tú ya sabes lo que quieres y estás trabajando para conseguirlo necesitas a alguien que esté más o menos en el mismo canal que tú para impulsarse el uno al otro.

La estabilidad

Después de varios años trabajando y construyendo una carrera, una empresa o lo que sea que estés haciendo lo único que buscas es alguien que te estabilidad emocional y la certeza de que son un equipo.

Con esta pareja es con la que empiezas a pensar en formar una familia y lo más importante es que sea tu mejor amigo y que tengan el buen sexo que resulta del conocimiento, la tolerancia y la compañía.

Mari Andrew ilustra todo esto así:

Obviamente la estabilidad después de los 29 es que no te deje en visto ?